Una campaña por “tierra para la vida digna”
abril 27, 2021
Organizaciones sociales de Córdoba relanzaron una campaña por el derecho a la tierra, tanto urbana como rural. Ponen de manifiesto la necesidad de acceso a la vivienda en las ciudades, la defensa del territorio frente al extractivismo, y cuestionan el rol de los gobiernos en favor de los especuladores inmobiliarios. El déficit habitacional en la Argentina alcanza a 3,5 millones de familias.
Tierra para la vida digna
Foto: Flor Guzzetti

Una red de organizaciones, vecinas y vecinas e instituciones relanzaron en Córdoba la campaña “Tierra para la Vida Digna” con el objetivo de visibilizar las luchas de las asambleas vecinales, ambientales y organizaciones de base que luchan por el derecho a la tierra y a la vivienda. La campaña no distingue entre el campo y la ciudad, pone de relieve cómo la concentración de la tierra expulsa a todos por igual, por lo que la propuesta es “tejer redes” en los territorios que permitan reflejar las luchas con informes, videos e imágenes en las redes sociales. 

“Este momento está hermanado con resistencias indígenas y campesinas, es una continuidad de los despojos y expulsiones de poblaciones rurales hacia las grandes ciudades, donde encontraron hambre, miseria y hacinamiento. Nos hermana con las familias que viven en las villas y los barrios populares, en los asentamientos y las ocupaciones de tierra”, sostienen desde la campaña. 

La red de organizaciones había lanzada la campaña por primera vez en 2013 y, en tiempos de pandemia, resurge con más fuerza: “Cíclicamente aparece esta urgencia porque no hay soluciones reales, integrales y con recursos que atiendan la problemática. Ocho años después reaparece la urgencia de recuperar este grito de tierra para la vida digna”, sostienen las y los organizadores de la campaña que fue relanzada el pasado 19 de abril con un pie fuerte en Córdoba, pero con la intención de llegar a todo el país.  

“En lugar de soluciones encontrábamos desde los gobiernos una feroz política de represión, despojo y saqueo a las familias que buscaban un lugar para vivir y trabajar”, explican desde la campaña y no encuentran diferencias en los argumentos ocho años después. “Lejos de mejorar, se profundizó la desigual e injusta distribución de la tierra”, lamentan al describir cómo “mientras muchas familias no tienen acceso a la tierra y la vivienda, los gobiernos siguen beneficiando a los grandes propietarios y a los negociados con desarrollistas inmobiliarios”.

La agenda mediática, concentrada en los medios porteños, tuvo en 2020 en la toma de Guernica el principal conflicto por la tierra para la vivienda digna en las ciudades y el final ocurrió tal como lo describen desde la campaña (desalojo y represión). Lo mismo ocurrió en el campo y en los territorios indígenas, tal como lo denunciaron un conjunto de organizaciones de derechos humanos, ocurrieron desalojos en Salta, Tucumán, Jujuy, Chaco y Santa Fe.  

Según cifras oficiales, el déficit habitacional en la Argentina alcanza a 3,5 millones de familias. El 40 por ciento (1,3 millones) no tienen viviendas en condiciones, mientras que el 60 por ciento habita barrios con falta de servicios básicos y en casas construidas con materiales defectuosos y condiciones de hacinamiento. El número se amplía si se observa la realidad de las cinco millones de personas que viven en las 4400 villas y asentamientos de todo el país, de acuerdo al Registro Nacional de Barrios Populares

En el campo, sólo el 13 por ciento de la tierra está en manos de los pequeños productores, que producen más del 60 por ciento de los alimentos para el abastecimiento interno, mientras que el 1 por ciento de las explotaciones agrarias controlan el 36 por ciento de la tierra cultivada, según el Censo Nacional Agropecuario

La concentración y la expulsión de las poblaciones campesinos se refleja en otra cifra oficial: entre 1998-2018, se deforestaron 6,5 millones de hectáreas por el avance de la frontera agropecuaria. La problemática sigue sin reflejarse en políticas públicas ni se concretan las promesas de la creación de bancos de tierras fiscales

Tierra para la vida digna
Foto: Flor Guzzetti

De los territorios a la virtualidad por la tierra para la vida digna

“Entendimos la urgencia de fortalecer y visibilizar la voz de quienes ocupaban tierras en el campo y en la ciudad, resolviendo así la necesidad básica de techo y alimento”, destacan desde la campaña. Y convocan a “tejer redes” entre instituciones, organizaciones, colectivos y personas interesadas participen aportando información, materiales y miradas sobre distintos conflictos en relación al uso de la tierra y su propiedad para utilizar esa información de las redes de base en una intensa divulgación en las redes sociales.  

La campaña Tierra para la Vida Digna consiguió en su primera semana voces desde los territorios en lucha “por el acceso al agua, por un ambiente sano y libre de contaminación, a un techo, al alimento y al abrigo”. La Unión de Trabajadores Rurales (UTR), las asambleas de vecinas de las tomas de los barrios 12 de Julio y Parque Las Rosas y la comunidad Ticas del pueblo Comechingón son los primeros testimonios que se difundieron en la campaña.  

Atravesamos una crisis civilizatoria que golpea a los más pobres, con falta de alimentos y violencia en todas sus formas, con hacinamiento en las urbes y falta de trabajo y vivienda; con especial violencia hacia las mujeres. Solo es posible transformar esta situación si pensamos, construimos y creamos un mundo donde la agricultura familiar, campesina e indígena, sea parte innegable del devenir de nuestros pueblos”, sostuvieron desde la UTR. 

María Lourdes Aguirre es vecina y educadora popular en la toma del Barrio 12 de Julio, en el conurbano norte de la Ciudad de Córdoba, donde la falta de acceso al servicio de agua se hace crítico en el verano, cuando los countries encienden las bombas para llenar sus piletas. «Hicimos un barrio porque no teníamos dónde estar. Lo solucionamos nosotros porque ningún gobierno lo solucionó», grafica María Lourdes.  

La voz de Sandra es otra de las que comenzaron a girar en las redes como parte de la campaña. Ella es una de las vecinas que durante cinco años lucharon por transformar un basural del suroeste de la Ciudad de Córdoba en un lugar donde vivir y lograr una ley de expropiación de los terrenos. “La expropiación nos ofrece un marco jurídico para empezar con la regularización dominial”, destaca, pero sabe que “no es escritura en mano. Restan muchos pasos como la infraestructura urbana de nuestros barrio: calles, servicios y la calidad de las viviendas de todos los vecinos». 

Desde las sierras cordobesas, en la comunidad Ticas del pueblo Comechingón, habla “Meli” y denuncia: «Las grandes capitales tienen agua de nuestras sierras, pero acá falta el agua. Tenemos problemáticas ambientales que se van a agravar por el uso y el abuso de nuestros recursos naturales». 

Desde la reserva natural y cultural en las inmediaciones de la localidad de Bialet Massé, la organización por el acceso a la tierra y el cuidado del ambiente choca de frente con el desarrollismo inmobiliario y el avance del Estado, donde integrantes de la comunidad, habitantes históricas del lugar, “son constantemente amenazadas y hostigadas para continuar con el despojo a través de la compra-venta y loteos ilegales de tierras, en zonas de protección de bosque nativo”, denuncian desde la campaña y resaltan que son parte de las comunidades que resisten la megaobra vial de la “Autovía de Montaña”.

Tierra para quien la trabaja, tierra para quien la habita, tierra para quien la sueña, tierra para quien la ama, tierra libre de violencias, tierra libre de contaminación y muerte, tierra para quienes somos de la tierra. Tierra para la vida digna”, convocan desde la campaña a continuar alzando la voz de las comunidades.

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