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20 años de deforestación: se perdieron 6,5 millones de hectáreas de bosque nativo
Un informe del Ministerio de Ambiente expone que el 43 por ciento se arrasó en vigencia de la Ley de Bosques.
octubre 28, 2020

El Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible elaboró un informe en el que analiza la situación de los bosques nativos en Argentina en el período 1998-2018, años en los que se deforestaron 6,5 millones de hectáreas por el avance de la frontera agropecuaria. El estudio analiza el bajo impacto de la implementación de la Ley 26331, conocida como Ley de Bosques, que fue sancionada en 2007 y recomienda revisar las herramientas de conservación. El 87 por ciento de la pérdida de bosques corresponde a la región Parque Chaqueño, el segundo foco de desmonte más grande de Sudamérica luego del Amazonas. 

El informe elaborado por la Dirección Nacional de Bosques, indica que de las 6,5 millones de hectáreas deforestadas, 2,8 millones (43 por ciento) ocurrieron entre 2008 y 2018, o sea, durante la vigencia de la Ley de Bosques. Y el 52,8 por ciento de esas hectáreas arrasadas fueron en zonas prohibidas por la norma. 

En tanto, en el período de los 20 años analizados, el informe del Ministerio de Ambiente revela la alarmante pérdida del ecosistema en el denominado Parque Chaqueño, que abarca la totalidad de Formosa, Chacho y Santiago del Estero y algunas zonas de las otras diez provincias del centro y norte del país. 

La pérdida global de bosques nativos en esa región representa el 87% del total del país, mientras que las provincias con mayores retrocesos fueron Santiago del Estero (28 %), Salta (21 %), Chaco (14 %) y Formosa (13%). 

La deforestación no entiende de leyes 

Según el estudio, la vigencia de la norma nacional –a la que cada provincia debió adherir y realizar su propio relevamiento– aportó instrumentos de gestión que tuvieron un impacto progresivo en la baja paulatina de la tasa de deforestación hasta 2015, pero se volvió a registrar un incremento en el avance sobre el bosque nativo. 

El informe de la Dirección de Bosques indica que el porcentaje anual de pérdida respecto del total remanente (tasa) en el país disminuyó desde 0,94 % en 2007 a 0,34 % en 2015. Sin embargo, desde 2016 se incrementó hasta 0,42 en 2018 (unas 180 mil hectáreas). Por eso, el estudio recomienda una reformulación de los instrumentos de conservación que fortalezcan la protección de estos ecosistemas.   

La ley marco estableció tres áreas con criterios distintos de conservación. Se trata de las categorías: I (rojo), bosques nativos de alto valor de conservación, que no deben transformarse; II (amarillo), de mediano valor de conservación, con posibilidad de llevar a cabo aprovechamiento sostenible, turismo, recolección e investigación científica; y III (verde), de bajo valor de conservación, lo que permite su transformación parcial o total.  

Sin embargo, entre 2008 y 2018, 47,2 % de la deforestación (845.832 hectáreas) correspondió a desmontes autorizados dentro de la categoría III (verde) y el 52,8 % (946.769 hectáreas) se produjo en las categorías I (rojo) y II (amarillo), es decir en áreas que la ley prohíbe. Además, se perdieron 983.467 hectáreas en bosques no incorporados en los ordenamientos provinciales.  

Integrar el bosque a la matriz productiva 

El estudio denominado “Causas e impactos de la deforestación de los bosques nativos de Argentina y propuestas de desarrollo alternativas” deja en claro que el avance sobre los bosques nativos estuvo relacionado con la expansión de la frontera agropecuaria, en especial la agricultura y la ganadería intensivas. El estudio pone en un segundo orden el impacto generado por el desarrollo de infraestructura, la sobreexplotación de los recursos forestales y los incendios.  

El modelo productivo que reemplaza al bosque por pasturas o cultivos anuales está vinculado con la pérdida de empleo rural, la concentración de la tierra y la migración de la población rural hacia los centros urbanos”, advierte el informe y precisa que dentro de la zona comprendida por los bosques vive el 13 por ciento de la población del país. Por eso, la propuesta del informe elaborado por la Dirección Nacional de Bosques sostiene que “es necesario fortalecer las herramientas de desarrollo vinculadas a los bosques nativos, de manera que formen parte de la matriz productiva del país, de forma responsable y sostenible, generando arraigo y riqueza local”.