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La excesiva fertilización de cultivos de trigo incide en el aumento de casos de celiaquía
Un estudio internacional advierte cómo el incremento de la fertilización con sustancias nitrogenadas aumenta la concentración de una proteína clave en la formación del gluten.
marzo 8, 2021

Según una investigación científica internacional, la fertilización con nitrógeno se traduce en un posible problema de salud global vinculado a la celiaquía. ¿Por qué? En los últimos 60 años se han multiplicado por diez los kilos de nitrógeno utilizados para fertilizar cultivos de trigo, ya que se entiende que mejora el rendimiento del suelo. Pero el exceso de nitrógeno para fertilizar transfiere al grano y la harina del trigo una mayor concentración de la proteína gliadina, que interviene en la formación del gluten.

La reacción alérgica al gluten y la dificultad de absorberlo por parte de los humanos provoca la enfermedad de celiaquía, una afección en claro crecimiento en el mundo desarrollado. El estudio indica que, de todas maneras, hay que tener en cuenta otros posibles factores, entre ellos, posibles nuevos aditivos del pan que puedan provocar alergias.

Esta es la principal conclusión del estudio Could Global Intensification of Nitrogen Fertilisation Increase Immunogenic Proteins and Favour the Spread of Coeliac Pathology?, publicado en la revista Foods —liderado por Josep Peñuelas, investigador del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF, por sus siglas en catalán) y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (España)— en el que han intervenido el también investigador del CREAF Jordi Sardans y especialistas de la Czech Academy of Sciences (Chequia), la University of Antwerp (Bélgica), el Institute Pierre Simon Laplace (Francia), el International Institute for Applied Systems Analysis (Austria) y la Chinese Academy of Sciences de Pekín (China).

Entre los fertilizantes nitrogenados más comunes se encuentran el amoníaco anhidro, la urea (producida con amoníaco), el nitrato de amonio (producido con amoníaco y ácido nítrico), el sulfato de amonio (fabricado a base de amoníaco y ácido sulfúrico) y el nitrato de calcio y amonio.

“La fertilización con nitrógeno se traduce en un posible problema directo de salud global”

La investigación constata que la ingesta per cápita de productos derivados del trigo en las últimas décadas se ha mantenido constante, pero la concentración de gliadinas en el trigo ha crecido. En consecuencia, el consumo medio por persona de esta proteína se ha incrementado, aproximadamente, en 1,5 kilos más cada año. Asimismo, el trabajo confirma que el terreno fertilizado con nitrógeno es prácticamente el mismo y lo que se ha intensificado son las cantidades (en kilos) aplicados de este elemento.

“La fertilización con nitrógeno se traduce en un posible problema directo de salud global”, afirma Peñuelas, director de la investigación, si bien insiste en la necesaria prudencia a la hora de extraer conclusiones y recuerda que hay pocos estudios al respecto. “Nosotros no hacemos el estudio médico, sino que avisamos de una nueva consecuencia. La relación que hemos identificado no implica la existencia de una única causa directa: puede haber otros factores, si bien éste es importante”.

Asimismo, el investigador agregó que “la fertilización con nitrógeno que estudiamos los ecólogos tiene efectos muy relevantes sobre los microorganismos y el funcionamiento de la tierra, y nosotros añadimos que también tiene un efecto sobre la salud humana”. Los daños de la excesiva fertilización con nitrógeno se han observado sobre todo a escala ambiental (por ejemplo, eutrofización y lluvia ácida), y también es posible un efecto directo en la salud humana vinculado a la enfermedad celíaca.

Más fertilizantes, menos salud

La demanda y la aplicación de fertilizantes nitrogenados en los cultivos de todo el mundo ha aumentado sustancialmente. Los datos proporcionados en la última Conferencia Internacional de la Iniciativa de Nitrógeno indican que el consumo global de fertilizantes nitrogenados creció un 33 por ciento entre 2000 y 2013. El trigo es actualmente el cultivo más plantado y continúa siendo el grano alimentario más importante para los humanos.

Además, por un lado se ha disminuido el consumo directo de alimentos derivados del trigo en algunos países (como Estados Unidos) pero, por otro, la harina utilizada como aditivo provoca un aumento neto de la ingesta anual per cápita de este cereal. Esto provoca que los humanos hayamos incrementado el gluten neto que comemos por persona de 4,1 kilos en 1970 a 5,4 kilos en 2000. Los cultivos de este cereal esencial en nuestra dieta ocupan hoy una superficie de 217 millones de hectáreas en todo el mundo.

Comer gluten, una proteína del trigo, puede desencadenar diversas intolerancias y enfermedades alérgicas, entre las que la celiaquía es la más extendida en humanos. La ciencia sigue teniendo cuidado en indicar las causas, pero probablemente están relacionadas con los componentes ambientales de la celiaquía, como cambios en la cantidad y la calidad del gluten ingerido, patrones de alimentación infantil, espectro de infecciones intestinales y colonización por microbiota intestinal.