Perutí: una yerba mate con sabor mbya guaraní
julio 7, 2026
"Caá", así llamaban los guaraníes a la planta de yerba mate. La comunidad Perutí, en Misiones, inició un camino de recuperación de aquel cultivo ancestral con una marca propia, a partir de la hoja verde cosechada en el monte y plantaciones mixtas en sus tierras comunitarias. En articulación con organizaciones y productores locales, lanzaron un primer lote y esperan alcanzar los 150 mil kilos por temporada con el trabajo de 40 familias.
Perutí: yerba mate desde la cosmovisión guaraní
Foto: Comunidad Mbya Guaraní de Perutí

Por Sergio Alvez

Desde Misiones

"Caá". Así llamaban los guaraníes a la planta que crecía silvestre en la selva paranaense, mucho antes de que existieran Paraguay, Argentina o Brasil. Antes también de que la yerba mate se transformara en una industria y en la fuente de grandes fortunas que se construyeron alrededor del hoy tan vilipendiado “oro verde”. Para este pueblo indígena, la caá era un elemento medicinal y social estrechamente ligado a su cosmovisión. Sus hojas se recolectaban en el monte para luego utilizarse en infusiones o se mascaban durante extensas travesías selváticas. El origen de la yerba es guaraní

Cuando aún no existían las plantaciones uniformes ni las góndolas de supermercados, la caá ya ocupaba un rol preponderante en la vida comunitaria, en los saberes transmitidos entre generaciones y en las prácticas de encuentro heredadas luego por las culturas coloniales. También los conocimientos asociados a su cosecha, procesamiento y consumo estuvieron ligados a los pueblos originarios. Por ejemplo, el sistema de secado de hojas conocido como barbacuá —el más antiguo del proceso productivo yerbatero— tiene raíces en el universo jesuítico-guaraní.  

Pero a medida que la actividad se consolidó como una de las principales economías del nordeste argentino, las comunidades indígenas fueron quedando progresivamente relegadas de una cadena productiva que había nacido sobre sus conocimientos y prácticas ancestrales. Para recuperar aquellos saberes, en la comunidad mbya guaraní Perutí, ubicada en municipio de El Alcázar (norte de Misiones), se puso en marcha un proyecto que apunta a recuperar el protagonismo indígena en el espectro yerbatero local. Tanto la iniciativa como la marca llevan el nombre de la comunidad, donde actualmente habitan unas 300 familias. 

Perutí: yerba mate desde la cosmovisión guaraní
Foto: Comunidad Mbya Guaraní de Perutí

La yerba mate que nace en la selva

A Perutí se llega desde la ruta nacional 12 tras tomar un desvío por un camino de tierra empinado. Allí se condensa un núcleo de viviendas sobre un sector urbanizado, que cuenta además con una escuela de enseñanza primaria y un Centro de Atención Primaria de la Salud (CAPS). “Nuestro territorio es de 700 hectáreas, poseemos título de propiedad comunitaria. Y son cien aproximadamente las hectáreas que ocupamos con chacras y viviendas. Las demás son monte, lo que nos queda de selva. Estamos cumpliendo 47 años de la fundación de la comunidad”, cuenta el mburuvichá (líder) Cristian Cabrera a Agencia Tierra Viva.

En guaraní, “Perutí” es diminutivo de Pedro. Así se llamaba el pequeño de seis años que vivía en este lugar y que hace medio siglo falleció de tuberculosis, dando con su triste historia nombre a su comunidad. La naturaleza de Perutí es abrazada por el arroyo Paranay Guazú, uno de los afluentes misioneros que desembocan en el río Paraná. En medio de esta composición vegetal crecen las plantas de yerba mate que, cosecha mediante, dan sustento al emprendimiento comercial de la comunidad. 

“En nuestra tierra siempre crecieron las plantas de caá. Tenemos yerbales silvestres, otros que ya tiene como cuarenta años y algunos que fuimos plantando en estos últimos años. No usamos una sola gota de agroquímicos. Acá la yerba crece entre los árboles y seguimos plantando especies nativas entre los cultivos de yerba”, grafica Cabrera. 

La idea de cosechar yerba con fines comerciales y con una marca propia fue madurando en los últimos dos años, como una apuesta por sumar un elemento fuerte a la economía de las familias. “Somos principalmente productores de mandioca, poroto, maíz, batata, ese tipo de cultivos para consumo de la comunidad. Lo de cosechar yerba para vender es nuevo y estamos con mucha esperanza”, señala el cacique. 

Perutí: yerba mate desde la cosmovisión guaraní
Foto: Comunidad Mbya Guaraní de Perutí

Organización guaraní, agroecología y articulación

“El proyecto de Yerba Mate Perutí surge como una experiencia colectiva de fortalecimiento territorial, productivo y cultural de la comunidad, en un contexto marcado por el avance del agronegocio, la pérdida de monte nativo y la crisis estructural del sector yerbatero”, explica Karin Scholler, licenciada en Trabajo Social y coordinadora del Programa de Acompañamiento Familiar en Contextos Rurales-Originarios UNIR de la Asociación Civil SEDi.

Esta articulación se centra en construir una alternativa sustentable basada en la agroecología, la organización comunitaria y la autonomía económica. Desde SEDi aseguran que “se aplica una perspectiva integral, promoviendo instancias de formulación participativa, fortalecimiento organizativo e interacción. En este sentido, la comunidad tejió alianzas con la empresa misionera Fidel Foods, la Fundación Protestante Hora de Obrar, la asociación civil Servicio Evangélico de Diaconía (SEDi), de la Iglesia Evangélica Luterana, y con algunos productores agroecológicos de la región. 

El trabajo conjunto permitió consolidar una propuesta construida desde las propias decisiones de la comunidad, respetando su forma de organización tradicional y priorizando mecanismos de consulta y participación asamblearia. El emprendimiento, en esta primera etapa, involucra a 40 familias, que esperan cosechar 150.000 kilos de hoja verde en unas 50 hectáreas de tierras comunitarias con yerbales naturales y otros cultivados de forma mixta entre especies de monte nativo.  

“Solíamos vender hoja verde, a veces, pero poca cantidad y a muy bajo precio”, cuenta el cacique Cabrera, acerca de una práctica habitual en la región, donde muchas veces —y desde la desregulación del Instituto Nacional de Yerba Mate (INYM) aún más— la fijación del precio para la hoja verde queda subordinada al designio de las grandes industrias yerbateras.

El acompañamiento impulsado por SEDi apunta a revertir esa situación mediante el fortalecimiento de capacidades locales para avanzar hacia una producción con marca propia, sustentada en principios cooperativos y agroecológicos. El proyecto contempla procesos de capacitación en asociativismo, administración y comercialización, así como el desarrollo de estrategias para la formalización productiva y la construcción de autonomía económica comunitaria.

Perutí: yerba mate desde la cosmovisión guaraní
Foto: Comunidad Mbya Guaraní de Perutí

“Uno de los aspectos más relevantes del proceso ha sido la articulación entre la comunidad guaraní y otros emprendimientos de la agricultura familiar que desarrollan prácticas agroecológicas, orgánicas y biodinámicas. Esta red de trabajo permitió concretar una primera experiencia de elaboración y envasado de Yerba Mate Perutí, gracias al aporte solidario de la empresa familiar Fidel Foods, que facilitó sus instalaciones para el secado a baja temperatura y el procesamiento de un primer lote de producción de yerba pura hoja (sin palo)”, indica Scholler. 

La comunidad logró consumar la venta de un primer lote de paquetes de su propia marca con un empaque cuya identidad visual surgió de la creación de jóvenes de Perutí. “Con un grupo de jóvenes de la comunidad hicimos los dibujos que luego se volcaron al diseño gráfico del paquete, la idea era que el diseño refleje fielmente nuestra identidad”, cuenta Celene Cabrera, de 20 años y una de las referentes de la juventud Perutí.

Ese primer lote experimental se logró vender en su totalidad entre turistas y vecinos de la comunidad con dos tipos de presentaciones: pura hoja o secado tradicional. La expectativa, con una potencial cosecha de 150.000 kilos de hoja verde, es lograr lotes de hasta 50.000 paquetes de un kilo de yerba por temporada. "Esta primera experiencia demostró el potencial del proyecto y la valoración social de una producción que integra calidad, sustentabilidad y recuperación cultural", explica Scholler. 

Celene agrega que uno de los aspectos más interesantes del proyecto es el modo en que logra insertar a mujeres, jóvenes y personas ancianas. “Estamos felices de poder llevar adelante nuestra propia marca de yerba y de poder transmitir a través de nuestro trabajo todo lo sagrado y especial que tiene para nosotros esta planta", descata la joven egresada de la Escuela de Formación Agrícola San José. Por otra parte, valora poder aprender de cooperativismo incorporando elementos de la cosmovisión mbya guarani y se ilusiona con que el proyecto yerbatero genere la "posibilidad de trabajar y crecer económicamente a los jóvenes de la comunidad”. 

El sueño del secadero de yerba propio

El presente encuentra a Perutí aferrada a un proyecto cooperativo que va más allá del lanzamiento de la marca. "El sueño grande al que estamos apuntando es poder hacer un secadero en la comunidad, de secado a baja temperatura, con todas las maquinarias" confía el cacique Cabrera. La premisa es lograr autonomía en cada instancia del proceso productivo y de comercialización; resignificar un legado ancestral, aquel del secado barbacuá, pero con métodos más eficientes como el del secado a baja temperatura, y devolver a la comunidad la centralidad de la caá.

“Podemos decir que el proyecto está en una etapa inicial, pero lo maravilloso es que ya hay pedidos e inquietud de diferentes lugares, incluso de otros países. El trabajo es fortalecer los circuitos de comercialización, avanzar en la formalización cooperativa y planificar la posibilidad de acceder a un secadero propio para la comunidad”, aporta Scholler. La expectativa de contar con un secadero indígena, algo inédito en Misiones, permitiría eliminar costos de logística y realizar el proceso de cosecha hasta la molienda en la propia comunidad.

Perutí: yerba mate desde la cosmovisión guaraní
Foto: Comunidad Mbya Guaraní de Perutí

Mientras tanto, Perutí se aferra al proyecto sin escindirse de las problemáticas habituales que atraviesan la casi totalidad de las 132 comunidades indígenas de la provincia. “Desde hace varios años venimos denunciando que tanto en Perutí, como en otras comunidades, el avance del monocultivo de pino es muy agresivo, nos rodean de pino sin respetar nada, es una lucha que estamos sosteniendo todas las comunidades”, asegura el cacique Cabrera. 

En tanto, como pequeños productores de yerba mate, el nuevo emprendimiento de la comunidad Perutí debe lidiar con un presente más que desafiante. El contexto propiciado por la desregulación del mercado yerbatero, con la consecuente caída de precios de la hoja verde, azota las economías de las colonos y enciende protestas que recuerdan a la brutal crisis que sufrieron los pequeños productores tras medidas similares en la década del noventa.

En este escenario, la aparición de una marca de origen guaraní representa una novedad que invita a pensar en nuevos modelos de producción con identidad territorial y autonomía comunitaria. 

*Edición: Nahuel Lag.

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