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El gobierno de Salta promete «combatir la desnutrición» con soja y ultraprocesados
agosto 4, 2021
Sección: Alimentación
El gobierno encabezado por Gustavo Sáenz celebró la aprobación de un diseño comestible, a base de soja, para combatir la desnutrición en niñas y niños wichí. Organizaciones, gremios y redes de profesionales de la salud, académicas y ambientales rechazaron por "cínica" la propuesta y advirtieron que carece de "sustento científico y sanitario".
Magdalenas Proteicas de soja

Organizaciones socioambientales, federaciones y redes de profesionales de la salud y cátedras académicas reclaman que se retire el suplemento nutricional implementado por el gobierno de Salta, encabezado por Gustavo Sáenz, para abordar la desnutrición en la población infantil wichí. El llamado alimento consiste en una «magdalena proteica», hecha a base de soja, saborizada con vainilla, limón o dulce de leche. Recibió el nombre de «Bloque Nutricional» y es un desarrollo privado impulsado por la Mesa Interministerial de Emergencia Sociosanitaria del Norte Provincial, que presentó el diseño comestible como la «exitosa experiencia salteña para combatir la desnutrición infantil».

Las organizaciones denunciantes advierten que se trata de una estrategia similar a la implementada durante la presidencia de Eduardo Duhalde en 2002, cuestionada hace ya 20 años por el escaso valor nutricional de la soja, alimento contraindicado en niños menores de 2 años. «El hambre no se soluciona dando este tipo de productos ultraprocesados», sentencian.

«Esta es la población infantil de mayor vulnerabilidad del país y que también registra las más altas tasas de mortalidad infantil, situación generada por la desposesión de sus territorios apropiados por empresarios del agronegocio para cultivar justamente soja», sostiene la carta de reclamo firmada por la Red Universitaria de Ambiente y Salud, la Federación de Profesionales de la Salud (FESPROSA), la Red CALISA (Catedras Libres de Soberanía Alimentaria) y asambleas vecinales, entre otras organizaciones. El suplemento alimenticio autorizado por los gobiernos de Salta y Buenos Aires «carece de todo sustento científico y sanitario», sentencian.

Mientras tanto, el gobierno salteño sostiene que «el producto fue concretado en su versión actual, en base a las necesidades diagnosticadas por los equipos sanitarios salteños y con el objetivo de lograr su aceptación por parte de la comunidad y los niños». El «Bloque Nutricional» fue probando en la localidad Alto La Sierra con un grupo de 30 niños, que presentaban distintos grados de desnutrición, para evaluar los resultados y compararlos con las mediciones realizadas en otro grupo de menores con nutrición adecuada.

La «magdalena proteíca» fue desarrollada, a pedido de la Mesa Interministerial de Emergencia Sociosanitaria del Norte Provincial, por una empresa de «alimentos tecnológicos, vinculada con el equipo de investigadores conformado por los ingenieros en alimentos, Federico Petraglia y Sergio Ferrari», según precisa el comunicado del gobierno salteño.

La mesa interministerial fue creada tras la declaración de la Emergencia Sociosanitaria en los departamentos de Orán, San Martín y Rivadavia, donde se encuentra la localidad de Alto La Sierra. La emergencia se declaró por la muerta de ocho niños indígenas. A un año y medio de aquella declaración, las comunidades indígenas denuncian que las muertes evitables siguen ocurriendo, con la atención médica es deficitaria, que el agua potable prometida aún no llega y que el gobierno incumple su compromiso de responder a un documento de 21 puntos presentado por los pueblos originarios tras realizar dos movilizaciones históricas a la capital.

La solución ultraprocesada para la desnutrición en Salta

«Luego de un mes de consumido el alimento proteico, se controlaron los datos biométricos, talla y peso y los datos fueron contundentes: los niños que recibieron Bloque Nutricional en forma de magdalenas, subieron de peso y mejoraron los niveles de condición nutricional analizados por el equipo de salud», afirmó la provincia en un comunicado oficial.

El mismo comunicado explica que el producto está hecho a base de harina de trigo, soja fortificada y proteína láctea. «Es sabroso al paladar, aporta calidad de proteínas, hierro, calcio, y requiere pocos cuidados para conservarse. Provee nueve aminoácidos esenciales e imprescindibles para el desarrollo neurológico, por lo que se espera un alto impacto a largo plazo en la capacidad de atención, en el nivel de aprendizaje y la retención de conocimiento de niños y niñas», sostiene el gobierno de Salta.

Antonio de los Ríos, médico del Hospital salteño Oñativia realizó un comentario sobre la tortita de soja que permite entrever no solo una mirada racista, sino la conciencia del Estado provincial sobre la falta de acceso a alimentos y a agua potable de las poblaciones empobrecidas de la zona. “Al ser un panificado, que es un producto al que ellos están muy habituados, logró gran aceptación. Otra ventaja es que no requiere preparación por parte de la madre, a diferencia de la leche en polvo que al prepararse con el agua, muchas veces puede contaminarse”, valoró De los Ríos.

El presidente de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) en Salta, Alberto Aleman, señaló, en una nota publicada en SaltaI12, que no fueron consultados sobre el «bloque nutricional», a diferencia de lo ocurrido el año pasado, cuando UNICEF presentó ALTU (un alimento a base de maní listo para usar en niños con desnutrición aguda severa). Hace unas semanas, la SAP destacó el perjuicio que implican las fumigaciones sobre las infancias. Es decir, cuestionó al modelo que produce soja en base a agrotóxicos y al desplazamiento de las comunidades originarias de sus territorios.

Magdalenas Proteicas de soja

Organizaciones se manifiestan en contra

Diversas organizaciones presentaron una nota al ministro de Salud Pública salteño, Juan Quinteros, y a su par de Buenos Aires, Nicolás Kreplak. La carta incluye al ministro Kreplak debido a que el diseño comestible fue producido y, según el gobierno salteño, aprobado las autoridades provinciales, por lo que temen que pueda ser utilizado en territorio bonaerense.

«Esta es la población infantil de mayor vulnerabilidad del país y que también registra las más altas tasas de mortalidad infantil, situación generada por la desposesión de sus territorios apropiados por empresarios del agronegocio para cultivar justamente soja», contextualiza la carta y exigen que se abandone el proyecto y los planes de suministrarlo en poblaciones pobres de Salta y del Gran Buenos Aires.

Los profesionales de la salud, nutricionistas y vecinos ambientalistas subrayan que la soja transgénica que utilizan para este producto tiene una carga de residuos de agrotóxicos que no fue testeada y que convertirá el consumo del suplemento nutricional en un micro envenenamiento continuo. Por eso solicitan que se retiren los permisos otorgados a «Bloque Nutricional» y se eliminen de la canasta de alimentos entregadas por el Estado.

Para las organizaciones, se trata de una “maniobra propagandística del agronegocio” y consideran que “es inadmisible”. Además, cuestionan que el llamado alimento «carece de todo sustento científico y sanitario». «El hambre, la desnutrición y la malnutrición de muchísimos argentinos refleja la existencia de problemas estructurales que generan la inequidad y la injusticia social», evalúan. La nota explicita que «el hambre no se soluciona dando este tipo de productos ultraprocesados«. En cambio, la misiva propone variedad de alimentos, impulsar la soberanía alimentaria y desalentar el modelo del agronegocio.

El pedido fue firmado por la Red Universitaria de Ambiente y Salud, Médicos de Pueblos Fumigados, Federación de Profesionales de la Salud (FESPROSA), Naturaleza de Derechos, Red CALISA (Catedras Libres de Soberanía Alimentaria), Colectivo Sanitario Andrés Carrasco, Huerquen Comunicación en Colectivo, Paren de Fumigarnos Necochea-Quequén, SUTEBA Marcos Paz, Proyecto Riachuelo, Frente de Lucha por la Soberanía Alimentaria, Exaltación Salud, Museo del Hambre, Seminario sobre el Derecho a la Alimentación Adecuada de la Facultad de Derecho de la UBA, Cátedra Libre de Soberanía Alimentaria de la Escuela de Nutrición de la UBA, Asamblea por la salud ,la vida y el ambiente de Pergamino, Grupo vecinal contra las fumigaciones y por la soberanía alimentaria. (Exaltación de la Cruz, Bs.As.), Asamblea por la Vida (Rojas), Red Ecosocialista, Calisa Nutrición.

El mismo plato que en 2002

En 2002 el presidente Eduardo Duhalde intentó abordar la acuciante problemática el hambre en Argentina con el proyecto de «soja solidaria». Los productores del poroto cedían parte de su cosecha y ésta era distribuida en comedores comunitarios. También en esa época se puso de moda la «leche de soja» como un sustituto de la leche de vaca, mientras el avance de la frontera agrícola comenzaba a desplazar las economías locales. En ese entonces, la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) consideró que la soja se debía prohibir a niños de 2 a 5 años porque generaba «alteraciones hormonales».

En octubre de ese año, la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires publicó un informe titulado Problemas vinculados con la distribución de soja en comedores comunitarios. Allí se explica que la utilización de soja debe contemplar «el impacto ambiental y social, los requerimientos de capacitación para su adecuada utilización, la dificultad de su incorporación en el contexto de la cultura alimentaria y las consideraciones nutricionales que desaconsejan el uso en niños menores de cinco años y especialmente en menores de dos años».

«En este grupo etario, el único alimento a base de soja que puede utilizarse son las fórmulas a base de aislado proteico de soja debidamente suplementadas con los aminoácidos limitantes, vitaminas y minerales adecuados a sus requerimientos, por indicación profesional en casos particulares», subraya.

El mismo informe destaca que, en los meses posteriores a la crisis de 2001, el uso de soja en los comedores comunitarios se había extendido en las provincias de Salta, Mendoza, Buenos Aires y en otras. «En muchos casos, su condición de reemplazante de insumos básicos sigue siendo mencionada y es evidente la persistencia de la promoción de su uso entre población carenciada; es también evidente que la información no es, todavía, completa, oportuna y homogénea«, analiza.

El estudio puntualiza los siguientes recaudos para el consumo de soja:

  • Esta contraindicada para menores de dos años de edad.
  • No se recomienda para menores de cinco años de edad.
  • En los casos de desnutrición, no resulta un alimento nutricionalmente adecuado para la recuperación.
  • Sólo para mayores de cinco años en buen estado de salud, no más de 25 gramos (2 cucharadas soperas) por persona, por vez, dos o hasta tres veces por semana, correctamente inactivada
  • Para mujeres embarazadas tampoco es apropiado enfatizar su consumo como alimento principal.
  • El jugo de soja, mal llamado «Leche de Soja», no reemplaza a la leche.
  • La soja no reemplaza a la carne (principal fuente de hierro).
  • Es deficitaria en muchos nutrientes, y por su alto contenido de fitatos interfiere en la absorción de hierro y de zinc; tampoco es fuente de calcio.
  • En los comedores, es importante saber de dónde viene la soja que se utiliza y verificar si tiene control bromatológico.
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