Seleccionar página
Agroecología
Agronegocio
Extractivismos
Territorios
Alimentación
Crisis climática
Duro cuestionamiento de Naciones Unidas al agronegocio
La ONU afirmó que el modelo de agricultura industrial concentra la tierra en pocas manos, tienen enormes impactos ambientales y afecta la salud. El 65 por ciento de la tierra agrícola está controlada por el uno por ciento de los productores.
noviembre 19, 2020

“Diez cosas que debés saber sobre la agricultura industrial”, es el título del posicionamiento de Naciones Unidas en el que alerta sobre la contaminación provocada por el agronegocio, la propagación de nuevos virus, el impacto en la obesidad y la malnutrición. También remarca que se trata de un modelo muy desigual, donde las grandes fincas, que representan el uno por ciento de las explotaciones agropecuarias, ocupan el 65 por ciento de las tierras productivas.

Foto: Eskinder Debebe / United Nations Photo

Hubo un tiempo en que la agricultura industrial parecía ser una solución milagrosa para un mundo en rápido crecimiento. Los fertilizantes sintéticos, los pesticidas químicos y los híbridos de cereales de alto rendimiento prometían reducir el hambre, satisfacer a las poblaciones y estimular la prosperidad económica”, recuerda Naciones Unidas.

Entre las aspectos negativos del modelo agropecuario actual resalta el uso de agrotóxicos y sus impactos. “Se utilizan grandes volúmenes de fertilizantes químicos y pesticidas. Los humanos pueden estar expuestos a estos pesticidas potencialmente tóxicos a través de los alimentos que consumen, lo que resulta en efectos adversos para la salud. Se ha demostrado que algunos pesticidas actúan como disruptores endocrinos, lo que puede afectar las funciones reproductivas, aumentar la incidencia de cáncer de mama, causar patrones de crecimiento anormales y retrasos en el desarrollo en los niños”, afirma Naciones Unidas.

También destaca que el agronegocio contamina el agua, el suelo y “afecta la salud humana”. Precisa: “La agricultura libera grandes cantidades de estiércol, productos químicos, antibióticos y hormonas de crecimiento en las fuentes de agua. Esto plantea riesgos tanto para los ecosistemas acuáticos como para la salud humana”. Señala que el contaminante químico más común de la agricultura, el nitrato, puede causar el «síndrome del bebé azul», que puede causar la muerte en bebés.

La agricultura industrial, que en el Cono Sur tiene rostro de transgénicos y agrotóxicos, se suele presentar como un modelo rentable y generador de divisas. Naciones Unidas llama a tener en cuenta la ecuación completa: “La agricultura industrializada produce emisiones de gases de efecto invernadero, contamina el aire y el agua y destruye la vida silvestre, genera costos ambientales equivalentes a tres billones de dólares al año (…) La industria no tiene en cuenta costos externalizados, como los fondos necesarios para purificar el agua potable contaminada o tratar enfermedades relacionadas con la malnutrición”.

La ONU retoma un reclamo histórico de campesinos, pequeños productores y pueblos indígenas. Precisa que las pequeñas granjas representan el 72 por ciento del total y ocupan solo el ocho por ciento de las tierras agrícolas. En el otro extremo, las grandes fincas representan el uno por ciento del total de las explotaciones agropecuarias y ocupan el 65 por ciento de las tierras agrícolas. “Esto les da a los grandes productores un control desproporcionado”, cuestiona.

Agronegocio, virus y salud

En tiempos de Covid-19, Naciones Unidas resalta el rol de los modelo de producción y proliferación de virus. Explica que la diversidad genética de los animales les proporciona resistencia natural a las enfermedades. La ganadería intensiva puede hacer a los animales más susceptibles a los patógenos al producir similitudes genéticas dentro de las manadas y rebaños. Cuando los animales se mantienen cerca, los virus pueden propagarse fácilmente entre ellos. “La ganadería intensiva también puede servir como un puente para los patógenos, permitiéndoles pasar de animales silvestres a animales de granja y luego a humanos”, asegura.

Y destaca que deforestar los bosques y dañar la vida silvestre para hacer espacio para la agricultura y trasladar las granjas más cerca de los centros urbanos también puede destruir los amortiguadores naturales que protegen a las personas de los virus presentes en la vida silvestre.

También retoma el vínculo entre modelo agropecuario y su relación con la obesidad y las enfermedades crónicas. Señala que agricultura industrial produce principalmente cultivos básicos que luego se utilizan en una amplia variedad de alimentos económicos pero densos en calorías. “Este enfoque basado en calorías no cumple con las recomendaciones nutricionales, como las relacionadas con el consumo de frutas, verduras y legumbres. La popularidad de los alimentos procesados, envasados y preparados ha crecido en casi todas partes. La obesidad también está en aumento a nivel mundial y muchos sufren de enfermedades prevenibles a menudo relacionadas con las dietas, como enfermedades cardíacas, derrames cerebrales, diabetes y algunos tipos de cáncer”, alerta Naciones Unidas.