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Deforestación sin cuarentena: se arrasaron 50 mil hectáreas de bosque en el norte
El monitoreo de deforestación de Greenpeace reveló lo que ocurrió en los bosques del norte argentino durante el aislamiento. "Los gobiernos provinciales deben ponerle un freno a la ambición destructiva", exigió la organización.
noviembre 10, 2020
Monitoreo Satelital Desmontes en el Norte Argentino durante la pandemia
© Gabriel Paredes / Greenpeace

Doscientas hectáreas deforestadas por día, entre el 15 de marzo y el 31 de octubre, en las provincias de Santiago del Estero, Salta, Formosa y Chaco. 48.656 hectáreas de bosque arrasadas en siete meses. Las cifras surgen del monitoreo de deforestación de Greenpeace, que desde el inicio del aislamiento por el Covid-19, refleja la traducción en el territorio del decreto 297/2020 del gobierno nacional, que no habilitó la deforestación, pero sí mantuvo la actividad forestal y el agronegocio entre las «esenciales».  

«Es completamente inadmisible que, frente a la emergencia sanitaria, climática y de biodiversidad que estamos sufriendo, se siga deforestando. Los gobiernos no pueden seguir siendo cómplices de este ecocidio y deben ponerle un freno a la ambición destructiva de algunos empresarios agropecuarios», apuntó Hernán Giardini, coordinador de la campaña de Bosques de Greenpeace. 

Los datos desagregados por provincias, a partir del monitoreo con imágenes satelitales, precisan que en Santiago del Estero se desmontaron 19.673 hectáreas, en Salta 12.863, en Formosa 10.011 y en Chaco 6.109. Estas cuatro jurisdicciones concentran el 80% de los desmontes del país. La principal causa: el avance de la frontera agropecuaria, por ganadería y soja. 

Desde los primeros meses, Greenpeace lanzó la campaña “Deforestación Cero Ya” para juntar firmas que fuercen a los gobernadores Gerardo Zamora (Santiago del Estero), Gustavo Sáenz (Salta), Gildo Insfrán (Formosa)  y Jorge Capitanich (Chaco) a decretar la emergencia forestal y prohibir los desmontes en sus provincias.

La denuncia de Greenpeace fue metódica tomando la cuarentena como unidad de medida. En el primer mes del aislamiento social preventivo y obligatorio, la organización ambiental ya denunciaba la desaparición de 6.500 hectáreas de bosques en el norte del país. La actividad continuó de manera exponencial. 

Deforestación en el norte Argentino durante la pandemia
Fuente: Greenpeace

Región chaqueña, región deforestada

La magnitud de los desmontes toman dimensión en un año de pandemia, cuando muchas actividades se paralizaron. Sin embargo, la deforestación por el avance de la frontera agropecuaria es una constante en el norte argentino. Según el informe de deforestación de 2019, publicado por Greenpeace, el año pasado fueron 80.983 las hectáreas de bosque arrasadas, un tercio de ellas dentro de áreas protegidas por la Ley de Bosques. 

Esa realidad quedó reflejada también en el estudio «Causas e impactos de la deforestación de los bosques nativos de Argentina y propuestas de desarrollo alternativas» publicado por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible que analizó la situación de los bosques nativos en Argentina en el período 1998-2018. En esa década, se deforestaron 6,5 millones de hectáreas por el avance de la frontera agropecuaria. El 43% de la extensión desmontada ocurrió en vigencia de la Ley de Bosques. Mientras que del total del área arrasada,  el 87 por ciento ocurrió en la región Parque Chaqueño.

Según Greenpeace, en los últimos 30 años, el área deforestada fue de 8 millones de hectáreas de bosque nativo, un equivalente a Escocia o la provincia de Entre Ríos. Lo que ubica a la Argentina entre los diez países que más destruyen sus bosques en todo el mundo. 

Según el ecólogo e investigador del Grupo de Estudios de Sistemas Ecológicos en Ambientes Agrícolas (GESEAA) de la UBA, Rubén Ginzburg, el avance de la frontera agrícola sobre la región chaqueña desmontó 14 millones de hectáreas en los últimos 40 años, el 80 por ciento de esa área transformada para la actividad agropecuaria eran bosques.

«Más desmonte significa más cambio climático, más inundaciones, más desalojos de comunidades campesinas e indígenas, más desaparición de especies en peligro de extinción y más enfermedades. Destruir bosques es un crimen que debe prohibirse y penalizarse», advirtió Giardini.