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México prohíbe el uso de glifosato y maíz transgénico para 2024
El Gobierno de México avanzó con una decisión emblemática para la región al ordenar la eliminación gradual del agroquímico más utilizado en el actual modelo de producción y prohibir el maíz transgénico, poniendo la soberanía alimentaria y la salud como prioridad.
enero 5, 2021
Plantación de maíz

El 31 de enero de 2024 es la fecha en la que México prohibirá el uso de glifosato y de semillas de maíz transgénico con el objetivo de “alcanzar la autosuficiencia y la soberanía alimentaria” a partir del “uso de prácticas e insumos agroecológicos que resulten seguros para la salud humana”. El presidente de México, Juan Manuel López Obrador, escuchó el largo reclamo de las organizaciones campesinas y ambientales nucleadas en la Campaña Sin Maíz No Hay País y puso como fecha límite el último día de su mandato presidencial para cumplir con la prohibición del maíz genéticamente modificado, mientras que hasta esa misma fecha los organismos estatales comenzarán aplicar medidas de sustitución gradual en el uso, adquisición, distribución, promoción e importación del glifosato y de los agroquímicos que lo contengan.

El decreto presidencial, publicado el último día del 2020, insta en su primer párrafo a los organismos públicos a aplicar una política de transición para el glifosato –agente químico creado por Monsanto y que viene recibido condenas históricas en el vecino Estados Unidos— por “alternativas sostenibles y culturalmente adecuadas”, que “permitan mantener la producción y resulten seguras para la salud humana, la diversidad biocultural del país y el ambiente”.

Los argumentos del decreto presidencial que prohíbe el glifosato y el maíz transgénico sostienen como objetivo “alcanzar la autosuficiencia y la soberanía alimentaria” para la que México “debe orientarse a establecer una producción agrícola sostenible y culturalmente adecuada, mediante el uso de prácticas e insumos agroecológicos que resulten seguros para la salud humana, la diversidad biocultural del país y el ambiente, así como congruentes con las tradiciones agrícolas”. 

La emblemática decisión de López Obrador sobre la eliminación del glifosato y otros agroquímicos que lo contengan como principio activo reconoce que “en los últimos años, distintas investigaciones científicas han alertado que dicha sustancia química tiene efectos nocivos en la salud, tanto de los seres humanos como en algunas especies animales, y ha sido identificada como probable carcinogénico en humanos por la Agencia Internacional de Investigación de Cáncer” y resalta que medidas similares se están llevando adelante en otras partes del mundo

Sin Maíz no hay México 

“La publicación de este decreto de sustitución gradual del glifosato hasta la completa eliminación de su uso en el 2024 es un triunfo para las organizaciones que venimos impulsando un cambio de política para la prohibición gradual de los plaguicidas altamente peligrosos en México y la promoción de alternativas agroecológicas”, celebró Fernando Bejarano, Director de la Red de Acción en Plaguicidas y Alternativas en México (RAPAM). 

Por su parte, la Campaña Sin Maíz no hay País agradeció a todas las organizaciones campesinas y ambientales, consumidores, académicos, investigadores, artistas e intelectuales que apoyaron “la lucha por hacer realidad el decreto” que prohíbe el glifosato y el maíz transgénico y lo calificaron como “un paso más a la verdadera soberanía alimentaria en México”. “Este decreto contribuye a la protección del maíz nativo, de las comunidades indígenas y campesinas, así como a nuestra riqueza biocultural y nuestro patrimonio gastronómico”, celebraron. 

Entre las organizaciones que respaldaron la campaña nacional en defensa del maíz nativo, desde hace 20 años, estuvo Greenpeace México, que también celebró el decreto presidencial al reconocerlo como un paso importante “para avanzar hacia una producción ecológica que preserve la biodiversidad y la agrobiodiversidad forjada en manos campesinas desde hace milenios, dándonos la oportunidad de gozar de un medio ambiente sano y un sistema agroalimentario verde y justo”. 

La organización ambiental resaltó que “los transgénicos y su paquete tecnológico ocasionan daños a la salud humana y medioambiental, tal como las y los científicos lo han comprobado en diversas investigaciones” y esto tiene particular relevancia simbólica en suelo mexicano, considerado el centro de origen, de domesticación y de diversificación de 59 razas de maíz y de otros cultivos, entre ellos, el chile, el frijol, la calabaza, la vainilla, el algodón, el aguacate, cacao y el amaranto. 

La voz de oposición al decreto provino del Consejo Nacional Agropecuario de México, a cargo de su vocera y directora corporativa regional de Bayer-Monsanto, Laura Tamayo. “La falta de acceso a opciones de producción nos pone en desventaja en comparación con nuestros competidores, como los productores de maíz en Estados Unidos”, argumentó y agregó que “la importación de granos genéticamente modificados de Estados Unidos es fundamental para muchos productos de la cadena agroalimentaria”. “En agricultura, el verdadero progreso son las técnicas agrícolas sostenibles, la agricultura ecológica, la protección de la agrobiodiversidad, conservación a la fertilidad del suelo, el desarrollo de modelos locales, basados en las variedades tradicionales y los agroecosistemas”, recordaron desde Greenpeace.