Masabia: alimentos agroecológicos de una comuna santafesina con reconocimiento internacional
octubre 9, 2026
La Cooperativa de Trabajo Zavalla, nacida en la comunidad homónima de Santa Fe, produce panificados a partir de harina agroecológica. La iniciativa fue reconocida por la FAO como una experiencia destacada a nivel mundial. Con el apoyo de la Renama y la Universidad de Rosario, el proyecto es hijo de una política pública de límites a las fumigaciones y respaldo al cambio de modelo con una tasa ambiental, que la actual gestión comunal descontinuó.
Zavalla Cooperativa
Foto: Ana Isla

Por Patricio Suárez Area

Ubicada sobre la ruta 33, a mitad de camino entre Rosario y Pujato, la localidad de Zavalla puede autodenominarse con orgullo una comuna en transición agroecológica desde hace 15 años, a partir de la ordenanza que limitó las fumigaciones con agrotóxicos y la posterior creación de un tributo anual que respaldó a los productores para iniciar el cambio de modelo productivo. Los tiempos políticos cambiaron y el tributo se descontinuó, pero el cambio ya había iniciado. Sobre ese mapa periurbano sin fumigaciones, un grupo de productores creó la Cooperativa de Trabajo Zavalla para levantar un viejo molino familiar e iniciar un camino que, en la actualidad, es de producción de maíz, girasol y trigo agroecológico. La estrella son los productos elaborados a partir del trigo bajo la marca Masabia (harinas integrales, fideos frescos, fideos secos y pre pizzas sin agroquímicos), que fue reconocida por la FAO entre las nueve experiencias agroecológicas más destacadas del mundo.  

Una política pública que impulsó la agroecología

En 2011, la Comuna de Zavalla promulgó la ordenanza (45/11) que prohíbe la radicación de depósitos de plaguicidas en el área urbana y suburbana, además de proscribir la circulación de vehículos cargados de agroquímicos. La norma crea una zona de exclusión de aplicación aérea de 3.000 metros y de 800 metros terrestres en relación a la zona urbana. Ese antecedente mereció el reconocimiento de la Red Nacional de Municipios y Comunidades que fomentan la Agroecología (Renama), que se acercó a la localidad y comenzó a colaborar con una decena de productores. En 2019, el Municipio de Zavalla se integró definitivamente a la Red.

A mediados de 2021, el gobierno comunal fue más allá y creó la tasa ambiental (en ese momento, de 600 pesos anuales) para financiar la transición agroecológica. Los fondos generados por la tasa ambiental permitían subsidiar a los productores —entonces, con 2.400.000 pesos al año, equivalente al costo de un arrendamiento— para la compra de insumos, el pago del alquiler del campo donde se producía o para maquinaria específica para la producción agroecológica.

La gestión del nuevo presidente comunal —Matías Suarez, del oficialismo santafesino; quien impidió la reelección de Guillermo Rajmil— derogó esa tasa. Sin embargo, y a pesar de todas las dificultades que van desde el plano local al nacional, los frutos de aquella política pública siguen vigentes.

Zavalla Cooperativa
Foto: Ana Isla

El ejido urbano de Zavalla ocupa alrededor de un cinco por ciento del territorio de la jurisdicción, el 95 por ciento restantes son tierras rurales aptas para la actividad agropecuaria primaria. De ellas, 200 hectáreas quedaron habilitadas para el desarollo agroecológico dentro de la zona de exclusión. Nacida en 2021, al calor de la tasa ambiental, la Cooperativa de Trabajo Zavalla fue gestada por el productor Julián Graziosi, quien convocó a un grupo de pares para aprovechar el impulso comunal, el respaldo de la Renama y la contribución de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Rosario (FCA-UNR), sumada a la vinculación con el grupo ecologista Génesis.

“Había una política pública integral en respuesta al conflicto periurbano, basada en la construcción de una gobernanza responsable para producir alimentos a la vez que proteger el ambiente. Sobre todo, la salud de los residentes cuyas viviendas colindaban con lotes productivos”, explica Griselda Muñoz, directora de Género y Derechos Humanos de la FCA-UNR y presidenta de la Sociedad Argentina de Agroecología (SAAE).

Recuperar, producir, asociarse

En aquel 2021, Graziosi vio la oportunidad de poner en marcha un viejo molino familiar, que había quedado en desuso. El objetivo: producir alimentos sanos, agregar valor en origen y generar fuentes laborales en la localidad. El paso siguiente fue alquilar 60 hectáreas dentro de las 200 que quedaron en la zona de exclusión. “Fueron años de mucho trabajo. Primero hubo que reacondicionar el molino y después empezar a producir, aprender, vender y seguir creciendo. Hoy tenemos nuestra marca, hacemos harina integral y fuimos incorporando otros productos y comprando maquinarias para seguir agregando valor”, cuenta Graziosi, presidente de la cooperativa.

Desde que pusieron el molino en marcha, en 2023, la cooperativa se fue posicionando en el mercado de productos orgánicos y agroecológicos y llegó a las góndolas de distintos locales. En pleno centro de Rosario, por ejemplo, pueden encontrarse los productos en la proveeduría mutual de la Asociación de Empleados de Comercio (Amecro). Ferias, almacenes y redes de economía social son otras redes de comercialización en las que se encuentran los productos de la marca cooperativa: Masabia.

Zavalla Cooperativa
Foto: Ana Isla

La producción primaria incluye trigo, girasol y maíz. La harina integral que procesa el propio molino permite elaborar distintos panificados y pastas. Así es como del campo a la góndola salen panes con semillas, prepizzas, galletas dulces y saladas y tapas para empanadas, entre otros productos. La harina, en rigor, está envasada por Amecro y certificada por la Cooperativa Alimentos para la Nueva Argentina, lo cual demuestra la fortaleza que da la intercooperación a proyectos como este.

Durante el gobierno del Frente de Todos, también el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (Inaes) hizo su aporte, a través de una línea de financiamiento para la empaquetadora que permite ofrecer de manera óptima y masiva los productos Masabia a los consumidores rosarinos.

“La idea es trabajar junto a la asociación de empleados de comercio para expandir principalmente nuestra harina integral en bolsas de 750 gramos, llegando a más comercios y a más lugares”, señala Graziosi. La mira también está puesta en el mercado externo, aunque la prioridad es “vender más, hacer trabajar más la planta, seguir invirtiendo y generar más trabajo en Zavalla”.

El contexto no ayuda. En este momento, el molino se pone en marcha una vez por semana. “No se vende, por ende no se produce”, sentencia. Si bien tuvieron chances de presentar oferta con certificación orgánica para el mercado externo, no lograron ser competitivos. Por eso dieron de baja la certificación y reafirmaron el camino agroecológico y el abastecimiento local. Además de crear mano de obra con el valor agregado, la transición agroecológica también generó otros encadenamiento productivo: la biofábrica.

En las hectáreas de producción de maíz, girasol —que se vende como grano— y trigo, la cooperativa no uso agroquímicos ni tampoco fertlizantes sintéticos. La urea fue reemplazada por biopreparados y esa integralidad parió también a una fábrica autogestionada por mujeres encargadas de elaborar los insumos. Otro proyecto que también tambalea por decisiones políticas políticas, luego de que les sacaran el predio que había sido cedido por la comuna.

Zavalla Cooperativa
Foto: Ana Isla

Masabia, del productor al consumidor

El nombre de la marca remite a la sabiduría ancestral. Masabia es un término de la lengua wayuu —de origen amerindio, hablado por pueblos originarios de la península de La Guajira, entre Colombia y Venezuela—, que expresa los conocimientos transmitidos de generación en generación, vinculados a la agricultura, la naturaleza, la espiritualidad y la vida en equilibrio.

"Inspirados en esa herencia, trabajamos para desarrollar una alternativa productiva sustentable, rentable y consciente, que conserve y restablezca el equilibrio con el ambiente, promoviendo una producción integral, sustentable y la elaboración de alimentos saludables, naturales y responsables", define la cooperativa.

La propuesta se para sobre tres pilares, que despliegan los principios agroecológicos. El primero es el ambiental, que incluye la protección de los recursos naturales, la conservación de la biodiversidad y la mitigación del cambio climático. Luego el económico, vinculado al crecimiento sostenible, el uso eficiente de los recursos y la reducción de la pobreza. Finalmente, el social, relacionado con el bienestar, la justicia, la educación y la salud para todas las personas.

Su propia experiencia es una muestra individual y colectiva de ese camino virtuoso, donde un escenario normativo y fiscal que impulsa la transición a nivel local junto con el asociativismo, anima a recuperar el capital de trabajo en desuso y pone en marcha la producción agroecológica, agregando valor en origen y promoviendo el trabajo digno en la localidad.

Zavalla Cooperativa
Foto: Ana Isla

Graziosi rescata que la ordenanza 45 y la tasa ambiental fue una herramienta que aportó mucho a los productores que transicionaron a la agroecología. El productor asegura que el antecedente de política tributaria como complemento de una normativa ambiental que existió en Zavalla es un ejemplo “que tranquilamente podría aplicarse en otros municipios y también pensarse a nivel nacional”.

“Si realmente queremos que haya más productores haciendo agroecología, hay que darles herramientas para poder hacerlo. Por eso no alcanza solamente con decirle al productor que produzca sin agroquímicos. Hay que acompañarlo durante la transición, porque necesita maquinaria, necesita recursos y, muchas veces, también tiene que afrontar el alquiler de la tierra.”

Una propuesta que trascendió las fronteras

El proyecto trascendió las fronteras del pueblo, la provincia y el país. Presentada por la UNR, Masabia fue distinguida por la FAO entre nueve experiencias a nivel mundial por su impacto relacionado con la agroecología y la alimentación. En 2023, a través de una convocatoria sobre "Estudios de caso de tecnologías e innovaciones en sistemas agroalimentarios para la acción por el clima", Muñoz presentó junto con su colega Sergio Montico la contribución de la UNR a la transformación de los sistemas agroalimentarios, con el caso de Zavalla como ejemplo.

Sobre un total de 201 estudios, provenientes de 76 países, fue elegido junto a otros seis para exponer en el Foro Mundial de la Alimentación en Roma. "Fue una gran oportunidad para conocer otras experiencias a la vez que un reconocimiento internacional valioso para sostener la propuesta en el tiempo, dadas las dificultades que enfrenta cualquier alternativa productiva que cuestione el modelo agroexportador", destaca Muñoz.

Zavalla Cooperativa
Foto: Cooperativa Agroecológica Zavalla

La repercusión de ese reconocimiento llevó a presentarse en una nueva convocatoria de la FAO sobre la gobernanza de la transformación de los sistemas agroalimentarios para hacerlos más sostenibles, inclusivos y resilientes. Desde la Universidad presentaron el estudio "Procesos de gobernanza en la producción agroecológica del periurbano de Zavalla para un desarrollo urbano/rural sostenible" y ,nuevamente, fueron seleccionados, junto a otros 19 estudios provenientes de distintos países, para participar en la Inter-Country Learning Series on Agrifood Systems Transformation (2025) y en la Advancing policy coherence for food systems transformation. Country experiences driving action on the ground – Learning Series (2026).

En todas estas presentaciones pudieron demostrar que en Zavalla “no solo se reglamentó un periurbano agroecológico, sino que se diseñó e implementó una política integral público-privada capaz de garantizar que las ordenanzas se plasmaran en acciones y logros concretos para construir gobernanza y vincular las partes interesadas para trabajar en procura del bien común”.

Muñoz lamenta que “las políticas para el sector agropecuario suelen ser fragmentadas e inestables, por lo cual rara vez pueden constituir un elemento central para las transformaciones”. El caso de Zavalla muestra, según su mirada, una alternativa: “En este caso el apoyo político fue crucial para impulsar los cambios e iniciar la transición, pero más importante resultó ser el compromiso de los productores que lograron sostener ciertas alianzas”.

La investigadora observa que los sistemas agroalimentarios se están transformando. "No solo en la dimensión técnica-productiva por los perjuicios ambientales en general y el deterioro de los recursos naturales en particular, sino que también por la dimensión social, por las enfermedades asociadas a una mala alimentación y el gasto público que representa para el Estado”.

En ese sentido, haber logrado una forma de organización económica y social basada en la cooperación, como es el caso de Masabia en Zavalla “resulta fundamental ya que la magnitud de los desafíos económicos demanda la construcción de redes solidarias que contribuyan a mejorar los modelos productivos, recuperar la biodiversidad natural y social, recrear nuestra cultura alimentaria y recuperar la comensalidad”, destaca.

Zavalla Cooperativa
Foto: Cooperativa Agroecológica Zavalla

Edición: Nahuel Lag

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