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CropLife, la alianza de la FAO con el modelo agroquímico
Cientos de organizaciones y redes internacionales denunciaron la alianza de la FAO con la asociación internacional que representa a Bayer-Monsanto, Sygenta-Chemchina, entre otras.
noviembre 27, 2020

La Red de Acción contra los Pesticidas (PAN) junto a otras cientos de organizaciones de campesinos, pescadores, de derechos humanos y justicia ambiental presentaron una carta al director General de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), Qu Dongyu, para rechazar la alianza anunciada con CropLife International, asociación internacional de compañías agroquímicas. Las organizaciones denuncian que un tercio de las ganancias de las empresas asociadas proviene de la venta de plaguicidas altamente peligrosos, en su mayoría a los países del tercer mundo.  

«La FAO no debe poner en peligro sus éxitos en agroecología ni su integridad cooperando precisamente con esa rama de la industria que es responsable de la producción de plaguicidas altamente peligrosos y cuyos productos contribuyen a envenenar a las personas y su entorno en todo el mundo», denuncian las cerca de 350 organizaciones de 63 países que entregaron la petición a Dongyu. 

CropLife representa, desde 2001, los intereses de las empresas productoras y promotoras de los plaguicidas, entre ellos, los calificados como altamente peligrosos (PAP, por su nombre en inglés). BASF, Bayer-Monsanto, Corteva, FMC Corp, Sumitomo y Syngenta-ChemChina son algunas de las empresas productoras de biotecnología y agroquímicos representantes por la asociación con la que la FAO anunció una alianza.  

«Los PAP son responsables por un amplio rango de devastadores daños a la salud de agricultores, trabajadores rurales y familias campesinas de todo el  mundo”, le recuerda la carta al titular de la FAO y agrega que los agrotóxicos han “diezmado las poblaciones de polinizadores y también están causando estragos a la diversidad y los frágiles ecosistemas». Situación que es reconocida por ONU y FAO, y fue denuncia por años por las organizaciones campesinas hasta plasmar un modelo alternativo en la Declaración de los Derechos Campesinos y de Otras Personas que Trabajan en las Zonas Rurales

«La decisión de la FAO de iniciar una asociación formal con CropLife es una mala noticia para los millones de agricultores cuya salud y sustento han sido devastados por los plaguicidas altamente peligrosos fabricados por empresas miembro de esa asociación», lamentó  Marcia Ishii, científica senior de PAN Norteamérica, según publicó la Red de Acción en Plaguicidas y sus Alternativas para América Latina (Rap-Al). 

Por su parte, Fernando Bejarano, director de Rapam y coordinador de la oficina de la Red Internacional de Eliminación de Contaminantes (IPEN) para América Latina y el Caribe, sostuvo que “América Latina, necesita políticas que apoyen la eliminación gradual de los plaguicidas altamente peligrosos (PAP) y la ampliación de la agroecología”. 

Croplife, más plaguicidas para los países en desarrollo 

Las organizaciones denuncian en la carta dirigida al titular de la FAO que las multinacionales de la industria agroquímica representadas por CropLife generan más de un tercio de sus ingresos vía las ventas de plaguicidas altamente peligrosos y que esas ventas son más altas en los países en desarrollo, donde las normas de seguridad para la salud y el ambiente son menores que en los países europeos.

«En el contexto de esta asociación propuesta entre la FAO y CropLife, lo que es aún más importante es que muchas de esas ventas se realizaron a agricultores de países de ingresos bajos y medios como Brasil, India y Tailandia, mientras que solo el 27 por ciento se realizaron en países de ingresos altos. No es sorprendente que CropLife International quiera tener una asociación, pero ¿por qué la FAO querría poner en riesgo a estos países de ingresos bajos y medianos?», apuntó Shiney Varghese, analista senior de políticas del Instituto de Política Agrícola y Comercial. 

Las organizaciones advirtieron además que, desde la llegada en agosto de 2019 de Qu Dongyu, la FAO comenzó a construir una colaboración más profunda con las empresas de plaguicidas, que «intentan lavar su imagen, influir en el desarrollo de políticas y mejorar el acceso a los mercados mundiales». 

En ese sentido, las organizaciones advierten que la Directora General Adjunta recientemente nombrada por la FAO, Beth Bechdol, tiene un historial de estrechos vínculos financieros con Corteva (ex Dow/DuPont), firma miembro de Croplife con sede en el estado natal de Bechdol, Indiana, Estados Unidos.

«Esta alianza propuesta es profundamente inapropiada y sabotea directamente los  objetivos de FAO  de apoyar sistemas alimentarios que sean saludables, resilientes y productivos al tiempo que se salvaguarda la sostenibilidad del medio ambiente», sentencia Sarojeni Rengam, directora de Pesticide Action Network (PAN) Asia Pacífico, según difundió Rap-Al.  

«Necesitamos una FAO fuerte, independiente de la industria de plaguicidas y libre de los intereses de mercado de las corporaciones globales, comprometida con alimentos seguros y saludables y sistemas agrícolas sostenibles para el beneficio de todas las personas», concluyó Susan Haffmans de PAN Alemania. 

Organizaciones y redes internacionales firmantes

Entras las organizaciones internacionales y redes globales que firmaron la carta se encuentran: La Alianza Africana por la Soberanía Alimentaria, (Alliance for Food Sovereignty in Africa (AFSA), el Centro de Derecho Ambiental  Internacional  (Center for International Environmental Law,CIEL);  FIAN Internacional, Amigos de la Tierra Internacional, Friends of the Earth International), el Instituto para Políticas de Agricultura y Comercio  (Institute for Agriculture and Trade Policy, IATP), el Consejo Internacional de Tratados Indios  (International Indian Treaty Council, IITC),  la Red Internacional por la Eliminación de Contaminantes  (International Pollutants Elimination Network IPEN). 

También la Asociaciones Internacionales de Sindicatos de Alimentación, trabajadores rurales, de la hotelería, restoranes, catering, tabaco y sindicatos unidos (International Union of Food, Agricultural, Hotel, Restaurant, Catering, Tobacco and Allied Workers’ Associations IUF), la Red de Acción en Plaguicidas Internacional, (Pesticide Action Network PAN), Ojo Público Internacional  (International, Public Eye) y Red del Tercer Mundo (Third World Network).