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El derecho a la alimentación en tiempos de pandemia
Una red de organizaciones mundiales, a partir del informe de seguridad alimentaria de la FAO, advierte que el Covid-19 agravará la vulneración del acceso a una alimentación saludable y exige mayor participación de las organizaciones sociales para resolverlo.
octubre 28, 2020

La Red Mundial por el Derecho a la Alimentación y a la Nutrición (Red Mundial) publicó su informe de 2020 sobre el “Estado del Derecho a la Alimentación y a la Nutrición” en el que destaca que “el brote del Covid-19 ha sacado a la luz la conexión intrínseca que hay entre el sistema alimentario industrial predominante, el cambio climático y la destrucción de los ecosistemas” y cómo, más que nunca, los Estados deben aplicar políticas que den protagonismo a las comunidades y movimientos sociales que trabajan día a día en la producción de alimentos saludables. 

 “Ante las múltiples crisis que se están viviendo, comunidades de todo el mundo han comenzado a organizarse para llevar a cabo una transformación de los sistemas alimentarios que reivindique el derecho de los productores y productoras a pequeña escala, quienes producen la mayor parte de los alimentos que consumimos”, sostiene Daniel Fyfe, coordinador de monitoreo de FIAN Internacional, a cargo de la secretaría de la Red Mundial.

El informe “Estado del Derecho a la Alimentación y a la Nutrición” fue publicado a fines de julio de este año y funciona como lectura complementaria al informe anual de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) sobre el Estado de la Seguridad Alimentaria y la Nutrición en el Mundo (SOFI) mediante el uso de una metodología alternativa de monitoreo del hambre y la malnutrición, basada en el análisis de la evolución del derecho a la alimentación y de la soberanía alimentaria.

“El objetivo es mostrar qué hay detrás de los números que publica el informe SOFI, considerando la realidad de las luchas que se viven en las diferentes regiones, una perspectiva que muy a menudo queda fuera de las discusiones sobre inseguridad alimentaria”, explica Fyfe, aunque no sea exhaustivo de la realidad de todos los países sino de aquellos activos en  la Red Mundial.

Menos bancos de alimentos, más derechos

Entre algunas de sus conclusiones, el informe destaca que, en varias regiones, las comunidades y los gobiernos locales están trabajando activamente para transformar los sistemas alimentarios, mientras que “el autoritarismo y los ataques contra los derechos humanos siguen produciéndose en muchas regiones, como es el caso de India, Filipinas y Malawi; y el asesinato de los defensores y defensoras de los derechos humanos continúa aumentando en Colombia, México, Honduras y Brasil”. 

Además, señala que “en lugares como Paraguay, Honduras y Togo, se han instaurado normativas jurídicas progresistas a nivel nacional para fortalecer el derecho a la alimentación y a la nutrición”.  Al tiempo que “la Corte Interamericana de Derechos Humanos ha dictado una resolución histórica, que reconoce por primera vez una violación del derecho a la alimentación”. 

El informe de este año también muestra el fracaso de las políticas de las últimas décadas, sacadas a relucir por la pandemia del Covid-19, que han recortado los derechos sociales y laborales de las personas y las han puesto a merced de los bancos de alimentos y de la caridad”, sentencia FIAN. 

Los números del hambre

El informe alternativo de la Red Mundial tiene como puntapié el alarmante informe SOFI. El documento de la FAO revela que, en 2019, la cifra global de personas afectadas por el hambre llegó a los 690 millones y podría alcanzar los 840 millones en 2030. Mientras que en los últimos 4 años, el número de personas que sufre de severa inseguridad alimentaria ha aumentado un 27,3 por ciento. 

A esa cifra habría que sumar, según la FAO, entre 83 y 132 millones de personas más en 2020 debido a la pandemia de la Covid-19. El informe advierte que,  sin tener en cuenta los efectos negativos de la coronavirus, el mundo no va en la dirección correcta para acabar con el hambre en 2030, como establecen los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) 2. El informe incluyó un apartado dedicado a la necesidad de transformar los sistemas de alimentación hacia la promoción de dietas más saludables y asequibles: se estimó que 300 millones de personas en todo el mundo no pueden acceder a una dieta saludable y variada como consecuencia del elevado precio de los productos y la falta de ingresos.