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Santiago del Estero: convivir con el glifosato
En pandemia, cuando la salud está en primer plano, el agronegocio sigue fumigando a familias enteras. Un relato en primera persona sobre las consecuencias de los agrotóxicos a solo 30 metros de las casas. En este contexto, las organizaciones siguen en pie de lucha para frenar un modelo que envenena.
febrero 23, 2021
Santiago del Estero: Convivir con el glifosato

Hace 60 años que la familia Aguirre vive en Puesto Soraires, en el departamento Río Hondo (Santiago del Estero). 56 kilómetros separan el paraje de San Miguel de Tucumán y 150 kilómetros de la capital santiagueña. Y solo treinta metros separan su casa del campo donde se esparcen agrotóxicos. «Hay quinteros que vienen de Tucumán y fumigan cerca de nuestra casa. No dejaron ‘cortinas’ de árboles y durante la cuarentena fumigaron con avioneta«, relata Melisa Aguirre, docente fumigada en su propia casa. 

La mujer dice que no son los únicos afectados por la situación y encabezan, con el apoyo del sacerdote Sergio Raffaelli, la resistencia al agronegocio que envenena los campos cercanos a las rutas provinciales 8 y 302. A pocos kilómetros dos poblados, el santiagueño El Bagual y el tucumano Tacanas, son lugares de viviendas y escuelas rurales. “Fumigan sin respeto por los niños y ancianos. Fumigan, levantan la cosecha y se van porque no viven acá. Tampoco vienen ellos, mandan a los empleados”, sintetiza Melisa. “Y nadie los controla», se queja. “Ellos pueden venir con una receta autorizada, pero quién sabe si es verdad”, se pregunta. 

Melisa vive con sus padres, sus dos hijas de 12 y 2 años, su hermana embarazada de ocho meses y su sobrina. “Yo no vivía acá, me quedé desde la cuarentena, pensando que era un lugar sano para estar y en verdad es peor porque nos fumigan de todos lados”, lamenta Melisa. La posibilidad de acudir a un médico para evaluar el impacto de los agrotóxicos se complica, sin vehículo propio y sin dinero para pasajes.

En las tierras de Puesto Soares los Aguirre crían cabras y chanchos. Antes, recuerdan, hacían zapallo o sandías. “Pero ya no lo hacemos porque las fumigaciones queman todas las plantas. No se puede producir porque estamos pegaditos al alambre de este hombre que nos fumiga encima”, dice Melisa. 

De noche

La entrevistada cuenta que de noche se puede ver cómo fumigan los campos, entre los altos y bajos que recorren el límite interprovincial de Tucumán y Santiago del Estero. “Hay mosquitos que pasan y ni siquiera tienen un cartel. Y cuando fumigan tiran los bidones acá y les prenden fuego. Estamos hartos”, se queja. 

“Una mañana mi mamá se despertó a la madrugada porque le dolía mucho la cabeza. Sintió olor a veneno y se dio cuenta de que estaban fumigando enfrente. Tuvo que ir a un galpón que queda a 30 metros de la casa para alejarse del olor a veneno. Fumigan de forma traicionera porque fumigan a la madrugada cuando estamos durmiendo”, cuenta Melisa.

Inflamación de las vías respiratorias, congestión nasal, picazón en el rostro, dolores de cabeza. Los síntomas pueden extenderse varios días: “Son cosas leves pero a la larga te dañan”, piensa Melisa. La mujer cuenta que su padre tuvo Covid y que el cuadro se agravó por una neumonía bilateral. “En ese tiempo no fumigaron pero cuando se recuperó volvieron a fumigar. El ruido de la avioneta es cotidiano”, finaliza.

Qué dice la ley

La ley provincial N° 6312 de Santiago del Estero prohíbe la aplicación aérea de productos fitosanitarios de clase toxicológica A y B dentro del radio de tres mil metros de las plantas urbanas. «Excepcionalmente podrán aplicarse productos de clase toxicológica C y D dentro del radio de 500 metros, cuando en la jurisdicción exista ordenanza municipal o comunal que lo autorice», establece la ley. Idéntica excepción y con iguales requisitos podrán establecerse con los productos de clase toxicológica B para ser aplicados en el sector comprendido entre los 500 y 3000 metros.

También veta la aplicación terrestre de productos fitosanitarios de clase toxicológica A y B dentro del radio de 500 metros de las plantas urbanas. La aplicación por este medio de productos de clase toxicológica C y D se podrá realizar dentro del radio de los 500 metros y conforme a la reglamentación.

A, B, C, D son categorías que designan la escala de toxicidad de los químicos utilizados por el agronegocio (siendo A el más tóxico y D el menos). La geografía y las distancias entre poblados dan cuenta de la falta de presencia estatal para hacer cumplir la ley. «Nadie controla», denuncia Melisa.

En defensa de la salud y el ambiente

En diálogo con Tierra Viva, el sacerdote Sergio Rafaelli comentó las actividades en marcha para frenar las fumigaciones. Mañana habrá reunión de la Mesa de Tierras del departamento Jiménez, lindante con el departamento Río Hondo.

Por otra parte, el miércoles 3 de marzo se reunirá la Mesa contra los Agrotóxicos en la ciudad de Santiago del Estero. Participarán mesas parroquiales de diversos departamentos, la Universidad Nacional de Santiago del Estero y la Cátedra de Ecología Política, el Movimiento Campesino de Santiago del Estero (Mocase) y organismos del gobierno provincial.