OPINIÓN
Por Silvia Oliviero Ghietto*
El desmantelamiento y el despido de las y los trabajadores del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), decidido por el gobierno de Javier Milei en un contexto de crisis climática, significa un retroceso en materia de ciencia y de derechos humanos porque deja a la población absolutamente desprotegida frente a los eventos climáticos extremos que se han profundizado. La misión de este organismo es brindar información y pronósticos meteorológicos, prospectivas climáticas y alertas en su área de incumbencia, basados en el monitoreo continuo de la atmósfera y en el conocimiento científico. Su objetivo es proteger a la población, contribuir a la defensa nacional, favorecer el desarrollo sustentable y dar cumplimiento a sus compromisos internacionales en la materia.
El Centro Argentino de Meteorólogos (CAM) manifestó en marzo de este año su preocupación ante el anuncio de una inminente reducción de personal en el SMN. Advirtió que la medida afectaría a más del 20 por ciento de la planta del organismo. “Esta decisión impactaría especialmente en áreas técnicas y en el cuerpo de observadores meteorológicos, responsables de sostener la red de observación que constituye la base de toda la información meteorológica y climática del país. Una medida de esta magnitud forzaría el cierre de estaciones meteorológicas en puntos estratégicos del territorio argentino”, manifestaron en un comunicado.
En abril, el Gobierno despidió a 140 trabajadores. Además, mediante el Decreto 274/26 eliminó el financiamiento del SMN a través de las tasas aeronáuticas y habilitó la prestación del servicio de pronósticos a la Empresa Argentina de Navegación Aérea Sociedad Anónima (EANA).
El CAM emitió entonces una nueva declaración, señalando que la medida vulnera el espíritu de la Ley 27.161, cuyo artículo 15 establecía explícitamente el compromiso de EANA de contratar al SMN para garantizar la seguridad en la navegación aérea. "El nuevo decreto convalida una situación de asfixia financiera deliberada: la EANA mantiene con el SMN una deuda acumulada que supera los 60 millones de dólares por servicios técnicos que nunca fueron abonados en tiempo y forma", indicó la asociación de profesionales de la meteorología.
Advirtió que la seguridad operacional en la aviación depende de una meteorología aeronáutica profesional y de calidad. Y que el SMN es el único organismo en la Argentina que cuenta con el personal calificado y las certificaciones internacionales exigidas por la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI).
Los despidos y la tercerización de servicios ponen en riesgo a un organismo vital para la producción, la toma de decisiones ante desastres climáticos y la seguridad aeroportuaria.

Breve historia del SMN
Los inicios del SMN se remontan a la presidencia de Domingo Faustino Sarmiento. En 1872 se creó la Oficina Meteorológica Argentina (OMA) mediante la Ley 559, con dependencia del Ministerio de Justicia, Culto e Instrucción Pública. En 1945, por el Decreto 10.131 y convalidado en 1947 por la Ley 12.945, se creó el SMN, dependiente de la Secretaría de Aeronáutica. Luego de pasar por distintas dependencias, finalmente por el Decreto 1432 de 2007 el SMN se constituyó como organismo descentralizado en el ámbito de la Secretaría de Planeamiento del Ministerio de Defensa.
Uno de los acontecimientos a destacar en la trayectoria del organismo es el nombramiento en 2024 de la profesora Celeste Saulo, directora del SMN entre 2014 y 2023, como secretaria general de la Organización Meteorológica Mundial (OMM). Es la primera mujer y la primera latinoamericana en ocupar ese cargo. Saulo es profesora titular en la Universidad de Buenos Aires (UBA) e investigadora en el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet).
Durante su gestión en el SMN logró modernizar el organismo en torno a tres ejes: mejora de la vigilancia, calidad de los pronósticos y comunicación con la sociedad. Contribuyó al cumplimiento de los compromisos asumidos en la Agenda 2030 (una serie de 17 objetivos impulsados por las Naciones Unidas desde 2015 para promover la sanidad, la educación, la protección social y el empleo y hacer frente a la pobreza y a la crisis climática. El Objetivo 13 se refiere puntualmente a la necesidad de adoptar políticas frente al cambio climático).
También se avanzó en cumplir con el Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres. Este marco fue el primer acuerdo principal de la agenda de desarrollo de Naciones Unidas posterior a 2015 y ofrece a los Estados miembros una serie de acciones concretas que se pueden tomar ante el riesgo de desastres. Entre las metas que propone, incluye mejorar la disponibilidad y el acceso a sistemas de alerta temprana y evitar la mortalidad y los daños ocasionados por desastres.
En el SMN se instaló además un Centro Regional de Formación destinado a Servicios Meteorológicos e Hidrológicos de países en desarrollo y una sede de la Oficina para Jóvenes Científicos Especializados en el Sistema Tierra (YESS) de la OMM.
En contraste con Saulo, el actual director designado por el gobierno de Milei (por el Decreto 1129 de 2024), el licenciado Antonio José Mauad, es comodoro retirado de la Fuerza Aérea Argentina, veterano de la Guerra de Malvinas y magíster en Administración Aeronáutica y Aeroportuaria por la Universidad CEU San Pablo (Madrid). El Decreto 1432 de 2007 establece que, para ser director del SMN, se requiere título profesional de una carrera universitaria de cinco años de duración vinculada a las ciencias de la atmósfera. Mauad renunció a mediados de 2025, dejando el SNM acéfalo. Pero el Gobierno lo reincorporó en febrero de este año.

Un organismo necesario ante la crisis climática
El cambio climático es el mayor reto al que se enfrenta la humanidad y se debe inequívocamente a la actividad humana, principalmente por la quema de combustibles fósiles y al cambio del uso del suelo.
La crisis climática agrava las desigualdades afectando todos los aspectos del desarrollo sostenible. Socava los esfuerzos para hacer frente a la pobreza, al hambre, a los problemas de salud, a los desplazamientos de población y a la degradación del ambiente. Nadie escapa a sus consecuencias pero afecta especialmente a los y las más vulnerables.
Según el último Informe del Estado del Clima en América Latina y Caribe 2025, publicado por la OMM, los principales aspectos evidenciados son:
- El calor sin precedentes impone una mayor carga a los sistemas de salud pública.
- Un ciclo del agua más extremo conlleva un aumento de las sequías o las lluvias torrenciales.
- El retroceso de los glaciares amenaza el abastecimiento de agua a largo plazo.
- Los fenómenos meteorológicos y climáticos extremos comprometen los sistemas agroalimentarios.

Saulo explica: "El informe Estado del clima en América Latina y el Caribe 2025 no es solo una publicación científica. Es un llamado a la acción. En él se nos pide que reforcemos las observaciones, invirtamos en servicios, subsanemos las carencias en materia de alertas tempranas y velemos porque la información climática llegue a quienes más la necesitan".
Para comprender mejor y fundamentar con base científica los aspectos que involucran la temática climática, vale la pena clarificar los siguientes conceptos básicos:
Tiempo. El tiempo está ligado a un lugar específico y se presenta dentro de un período bastante corto. Por ejemplo, un día puede estar nublado y lluvioso y, otro día, soleado y con nubes esponjosas. La lluvia, la nieve, el viento, los huracanes y los tornados son eventos del tiempo. Los científicos del tiempo —llamados meteorólogos— usan modelos matemáticos computarizados, observaciones, mediciones y su conocimiento para hacer pronósticos del tiempo.
Clima. Se refiere a las condiciones de tiempo generalmente predominantes de una región a lo largo del año, promediadas durante una serie de años. Es un sistema complejo y su comportamiento es muy difícil de predecir con precisión, aunque normalmente hay tendencias que responden a variaciones sistemáticas de radiación solar o de la órbita planetaria.
Cambio climático. Es la variación del clima atribuida directa o indirectamente a la actividad humana, que altera la composición de la atmósfera mundial y que se suma a la variabilidad climática natural observada durante períodos de tiempo comparables (Artículo 1 de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático).
Principales actividades e insumos del SMN
La presencia territorial del SNM incluye la Red de Estaciones de Observación. En ellas se miden parámetros meteorológicos y atmosféricos que aportan información valiosa para los análisis locales, regionales y globales. Está integrada por 125 estaciones de superficie y de observación en altitud que se extiende sobre el territorio continental de la Nación y la Antártida. Además cuenta con 14 Oficinas Meteorológicas de Aeródromo (OMA), cinco Oficinas de Vigilancia Meteorológica (OVM) y una Oficina de Información Meteorológica (OIM) que elaboran y difunden pronósticos y alertas especiales para la aviación.
Se destaca la Estación de Vigilancia Atmosférica ubicada en Ushuaia (VAG-Ushuaia). Es una de las tres más importantes en su clase dentro del hemisferio sur. El programa de Vigilancia Atmosférica Global (VAG) coordina el esfuerzo de 31 estaciones de monitoreo atmosférico globales y más de 400 regionales (involucrando 80 países), con el objetivo de producir datos relevantes para el estudio y monitoreo del cambio climático y la calidad del aire.
Entre los principales servicios que brinda el SMN a la sociedad, a las actividades productivas, a la comunidad científica y educativa y a la protección de los ecosistemas, se pueden citar las siguientes:
1.Monitoreo Climático. El SNM realiza mediciones de temperatura y precipitaciones, elabora pronósticos diarios, mensuales y trimestrales, y registra datos sistematizados desde 1961 de anomalías de temperatura y precipitaciones. También produce, desde 2020, el Informe del Clima de Argentina y los índices ENOS (es decir, del fenómeno Niño Oscilación Sur y de La Niña). Mide la radiación ultravioleta, el estado de la capa de Ozono, la emisión de los aerosoles (carbono negro) y de gases de efecto invernadero como dióxido de carbono y metano.
2. Servicios. Entre los servicios se cuentan los pronósticos para navegación marítima y fluvial y para las actividades agropecuarias; el monitoreo del estado de los suelos (cobertura vegetal, humedad de suelo y temperatura superficial); la meteorología aeronáutica para los aeropuertos y la navegación aérea. Cuenta con un Centro de Avisos de Cenizas Volcánicas, medición de cobertura y nieve acumulada; mapea el índice de incendios forestales y elabora el pronóstico climático antártico. Los Sistemas de Medición y Monitoreo están sustentados y respaldados por las Estaciones de Monitoreo de Campo y Sensores Remotos Satelitales por cooperación con la NASA, la Agencia de Atmósfera y Océanos, el Servicio Geológico de Estados Unidos y el Programa Copernicus de la Unión Europea.
3. Sistemas de Alerta Temprana (SAT). Este mecanismo se puso en operación en 2020. Proporciona a la sociedad y a los responsables gubernamentales un sistema de información gráfica sobre potenciales amenazas meteorológicas y su vigilancia. Las advertencias y las alertas brindan información para que la población se informe y se prepare con anticipación al fenómeno meteorológico. Generalmente se emiten en las 24, 48 o 72 horas previas al evento. Por otro lado, los Avisos a muy Corto Plazo (ACP) instan a la población a tomar acciones rápidamente, ya que el fenómeno puede ocurrir en un tiempo inferior a tres horas. Se aplica para temperaturas extremas, precipitaciones, viento, humo, cenizas, nieve, niebla.
El SAT está diseñado para que el usuario pueda visualizar rápidamente qué región del país puede ser afectada por fenómenos meteorológicos adversos, el nivel de intensidad de los mismos y el tiempo de duración de la situación meteorológica. Está disponible mediante una aplicación que habilita notificaciones en el celular.

4. Informe del Estado del Clima en Argentina. Desde el año 2020, el SMN publica este relevamiento para hacer un seguimiento sistematizado de los principales indicadores climáticos y evaluar su evolución en el tiempo como un aporte esencial para dimensionar los impactos del cambio climático. Además, contribuye con los datos recolectados a la elaboración de los Informes sobre el Estado del Clima Global y Regional de la Organización Meteorológica Mundial.
El Informe del Estado del Clima 2025 evidenció que la anomalía de temperatura media estimada a nivel país fue de +0.6 °C con respecto al período climatológico de referencia 1991-2020. Este valor ubica al 2025 como el segundo año más cálido de toda la serie 1961-2025. La tendencia de largo plazo muestra un aumento considerable de la temperatura nacional, especialmente durante los últimos 15 años.

Entre los eventos meteorológicos más destacados se señalan las inundaciones en Bahía Blanca (ocurridas el 7 de marzo de 2025). Entre las pérdidas y daños de gravedad se mencionan inundaciones a gran escala, 16 personas fallecidas y al menos 1.700 evacuadas y numerosas viviendas e instituciones públicas dañadas. Mientras duraron las inundaciones se registró el cierre de aeropuertos y la suspensión de transporte público, el corte total de servicios públicos y el cese total de actividades educativas y laborales.
El precio del negacionismo climático
El negacionismo climático es una política de Estado del gobierno de Milei. En el plano internacional, se retiró de la Organización Mundial de Salud, incumple con los compromisos de la Agenda 2030 y del Acuerdo de París, se ausenta o tiene una mínima representación en las reuniones de negociación de los convenios ambientales multilaterales y regionales.
Otra muestra fue la abstención, a fines de mayo, ante la Asamblea General de la ONU en la votación de la resolución que adoptó lo establecido en la opinión consultiva de la Corte Internacional de Justicia. Esta resolución advierte la obligación de los Estados de cumplir con los compromisos climáticos frente a la emisión de gases de efecto invernadero.
En el marco del negacionismo gubernamental podemos comprender integralmente las políticas públicas implementadas como el desmantelamiento del SMN y de las áreas ambientales del Estado, el desfinanciamiento de la ciencia y de las universidades públicas, el desguace de la Ley de Glaciares, la profundización del deterioro del sistema de salud y la pérdida sostenida del acceso a los servicios básicos como vivienda, energía, agua y saneamiento, y conectividad.
La mejor defensa de los servicios a la sociedad que prestan los organismos gubernamentales es el conocimiento de las actividades que desarrollan asociadas al bienestar de la vida cotidiana y el agradecimiento, en este caso, a las y los trabajadores del SMN por su perseverancia en beneficio del bien común.

*Magíster en Química y Ambiente. Profesora de Ambiente, Ciencia y Tecnología en Latinoamérica, CCC- Lic. Historia (Undav) y Maestría en Ingeniería Ambiental (UTN). Miembro Grupo Expertos Cambio Climático de la Oficina de América Latina y el Caribe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM).
**Edición: Mariángeles Guerrero.
