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Agrocombustibles: los negocios de Porta Hermanos o la salud de los cordobeses
La planta de agrocombustibles es denunciada por su probado impacto en el ambiente y en la salud de la población del barrio San Antonio. Hoy y mañana habrá actividades para visibilizar la contaminación de la empresa. Y un reciente fallo judicial, de segunda instancia, ratificó que Porta Hermanos debe presentar un estudio de impacto ambiental.
diciembre 16, 2020
Marcha en el barrio San Antonio, Asamblea Fuera Porta, empresa destilera de bioetanol y alcohol etílico, que funciona desde 2012 emanando elementos contaminantes en medio de un barrio residencial.
Foto: Asamblea Fuera Porta

Salud integral, desterritorialización, biocombustibles y defensoras del buen vivir serán los ejes del ciclo de debates virtuales convocados por la Asamblea Fuera Porta para este miércoles y jueves, pero son también los ejes de una lucha que dan, desde 2012, los Vecinos Unidos en Defensa de un Ambiente Sano (Vudas) por el impacto que tiene la destilería Porta Hermanos en la salud de los vecinos del barrio San Antonio, al sur de Córdoba capital. 

A horas del inicio del ciclo de charlas, la Cámara Federal de Apelaciones de Córdoba ratificó un fallo en primera instancia y ordenó a la empresa a presentar un estudio de impacto ambiental, que detalle los residuos peligrosos que libera con su producción de bioetanol sobre los habitantes, al mismo tiempo que reconoce los estudios presentados por las vecinas en los que se evidencia los daños provocados en la salud. 

La gravedad de los daños en la salud que se registran en los vecinos de San Antonio pudo haberse agravado durante la pandemia de la Covid-19, cuando la fábrica incrementó su producción en un 500 por ciento para volcarse a la producción del alcohol etílico de uso medicinal, denuncian los vecinos. Mientras tanto, el gobernador Juan Schiaretti visitó la fábrica para inaugurar una reductora de gas que provea a la empresa de manera permanente, mientras los vecinos no tienen servicio de red.     

“Los certificados médicos acompañados por los vecinos acreditan las afecciones producidas por la contaminación ambiental y sirven para demostrar que efectivamente se está causando un daño en la salud de la población”, reconoce el juez Ignacio María Vélez Funes en el fallo emitido ayer por la Cámara de Apelaciones, que con su voto y el de Eduardo Ávalos, ratificó la decisión del juez de primera instancia Hugo Vaca Narvaja, que ordenó a Porta Hermanos que presente un estudio de impacto ambiental. 

San Antonio: una zona de sacrificios

La Cámara ordenó además que la empresa haga público el informe en medio locales y reportar al Ministerio de Ambiente de Nación por la preservación de la salud de los vecinos. “Cuando empezó el conflicto con los vecinos, la empresa dejó de declarar que produce bioetanol para no quedar bajo la órbita de la secretaría de Energía nacional y no se realizaron auditorías para saber qué produce la empresa”, denuncia la investigadora del Conicet Virginia Toledo López, quien estudia el caso de San Antonio. “La contaminación y la ilegalidad de la empresa continúan”, resume sobre el fallo.      

Natalia Tello, vecina del barrio San Antonio, en diálogo con Tierra Viva, suma su análisis: “El fallo de la Cámara, recién lo estamos analizando, pero nos reivindica porque reconoce que no somos delirantes y no deja duda de que la fábrica emana tolueno, formaldehído, xileno y acetona. Sin embargo, se queda corto porque, aunque habla de la Ley General de Ambiente, no hace cumplir el principio precautorio para detener la producción ni señala nuestro reclamo de que la fábrica sea relocalizada”. 

Natalia habla con la documentación, reconocida por el fallo, en sus manos. En diciembre de 2019, pocos días antes de que se dictara el fallo de primera instancia, los vecinos pagaron de sus bolsillos estudios de laboratorio para 20 niños, niñas y adolescentes del barrio y tuvieron como resultado, en todos los casos, que en las muestras de orina se encontraron metabolizados los residuos tóxicos que emana la fábrica

También se analizaron raspajes en las mucosas que arrojaron como resultado niveles de afectación celular más altos que el promedio registrado para trabajadores que están en contacto con agrotóxicos. La materia prima con la que trabaja Porta Hermanos es maíz transgénico.  

Porta Hermanos: un modelo en conflicto 

Porta Hermanos se instaló en el barrio San Antonio a mediados de la década de los ‘90 y remodeló sus instalaciones para ponerse en marcha como destilería de bioetanol en 2011. Los fallos judiciales reconocen el argumento de la empresa, respecto de que la normativa vigente en la provincia no le exige presentar impactos de estudio ambiental para su producción, pero la ecuación cambia si busca preservar la salud de los vecinos.  

“En todos estos años buscamos estudios sobre el impacto de una fábrica destilera en la salud de la población, pero no encontramos ninguno porque en ninguna parte del mundo una fábrica de este estilo está en medio de un barrio residencial. Los estudios que hay son sobre el impacto en la salud de los trabajadores. Los valores de impacto no pueden ser los mismos para alguien que está ocho horas, que para quienes vivimos alrededor de la fábrica”, advierte Natalia, cuya casa está a 500 metros de Porta Hermanos. 

“El problema de la contaminación es la más relevante para las vecinas por el perjuicio a la salud que ellas mismas experimentan en sus cuerpos y dan cuenta de esos perjuicios los estudios, que los mismos jueces valoraron en su fallo. Hay evidencia del deterioro en la salud de la población del barrio, sería suficiente para aplicar el principio precautoria de la Ley General de Ambiente. La empresa ya debería estar frenada la producción de la empresa”, resume Toledo López.

El ciclo de charlas que arranca este miércoles a las 18.30 podrá ser seguido en vivo a través de las redes: https://fb.me/e/2bc1TTEkj

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