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Córdoba: sin agua para producir y sin feria de comercio justo
En la localidad cordobesa de Almafuerte se consolidaba una feria que vinculaba a productores de verduras y consumidores. Denuncian que la rotura del histórico Canal Molina (que provee de agua a las chacras) y la inacción municipal impiden producir y que la feria vuelva a funcionar.
enero 19, 2021

La feria franca de Almafuerte, Córdoba, se había transformado en los últimos cuatro años en un ritual de sábado por la mañana que convocaba a los locales y a los habitantes de pueblos vecinos como Río Tercero y Los Cóndores, que llegaban a buscar verduras frescas a precios justos y directo de los productores. En marzo pasado, la tertulia de cada fin de semana fue interrumpida por la pandemia, cuando el intendente local decidió cerrar la feria, y eso coincidió con el derrumbe de una sección de uno de los símbolos de la ciudad el “Canal Molina”, un hito arquitectónico de la zona que recorre 25 kilómetros desde el embalse del río Tercero hasta la ciudad para alimentar a las quintas locales. 

“Poco a poco todo se secó y los productores se quedaron sin verduras”, denuncia Daniel Oliva, productor e impulsor de la feria local. Lamenta que a casi un año de la rotura del canal el gobierno municipal se desentiende y el provincial demora la concreción de la obra. 

“La feria es un orgullo para gran parte del pueblo que la empezó a frecuentar, es un lugar de tertulia y donde se encuentran precios muy favorables para el consumidor. Por eso comenzó a convocar a los vecinos de los pueblos cercanos y, de la gente que circulaba, la mitad venía de afuera de Almafuerte”, describe Oliva, quien impulsó la buena costumbre cordobesa de las ferias locales. En la feria franca solo pueden vender productores –quinteros y productos regionales– no se permite la reventa, por lo que el encuentro es de productor a consumidor. 

Zapallos, zapallitos, zanahoria, tomates, lechuga, cebolla, berenjena, “todo lo verde”, enumera Oliva a la producción local que se encontraba en la feria franca hasta que en marzo el cinturón hortícola, de alrededor de 170 hectáreas (que se ubica entre la última avenida del pueblo y la ruta 36) se comenzó a secar. 

En el pueblo se lo conoce como “Canal Molina”, por el nombre del fundador de Almafuerte, Pedro Molina, quien hace 130 años diseñó con piedra y diques de algarrobo un sistema de riego único en la zona para alimentar lo que solían ser quintas de frutales. “Se llegaron a realizar exportaciones de frutales cuando el tren aún funcionaba”, recuerda Oliva, en diálogo con Tierra Viva, sobre la emblemática estación local, que hoy es un museo. 

El canal se alimenta de lo que se conoce como Tercera Usina, en el Embalse Río Tercero –donde se encuentra la Central Nuclear, fuente de mano de obra local– y recorre 25 kilómetros de este a oeste y de norte a sur del pueblo hasta desembocar en el lago Piedras Moras, que está al pie del pueblo. El sistema fue quedando en desuso y los terrenos que eran frutales se transformaron en barrios. La mano de obra, en una zona semiárida de terrenos de pocas hectáreas, fue cubierta por la central nuclear, el turismo y Pymes vinculadas al sector automotriz. 

A pesar de ser un símbolo de la ciudad, el canal que llega hasta el centro de la ciudad por la avenida Buenos Aires, detrás de la plaza de la Municipalidad donde se realiza la feria, se ve seco. Las hectáreas que abastecen de verdura fresca a la población son trabajadas por quinteros de la comunidad boliviana, que alquilan las parcelas, y desde hace unos diez años le volvieron a dar sentido al “Canal Molina”. En marzo detectaron que una parte del canal, ubicada a unos diez metros de profundidad, se había desmoronado.  

El desmoronamiento del Canal Molina y de un modo de producción

El desmoronamiento del canal coincidió con la pandemia y el cierre temporal de la feria, por orden del intendente de Juntos por el Cambio, Rubén Dagum. “Desde que asumió intenté hablar con él, pero nunca pude; me mandaron a hablar con el Secretario de Gobierno. Nunca le dieron importancia a la feria e hicieron todo por cerrarla, porque no se preocupan por la situación de la gente”, apuntó Oliva, quien logró organizar la feria franca en acuerdo con el jefe comunal anterior, Adrián Scorza, quien ahora es legislador provincial por el partido Hacemos Córdoba, del gobernador, Juan Schiaretti. 

La feria logró reabrir luego de varios meses, pero Oliva explica que tuvo que permitir un cambio en el reglamento para que los quinteros revendan verduras que llegan desde los mercados de abasto de Mendoza y Córdoba, porque las hectáreas continúan sin el canal de riego. “Los intermediarios encarecen todo, quedamos a su merced”, lamenta el impulsor de la feria local por la interrupción de un proceso de construcción de un espacio de alimentos locales y a precios justos. 

El Municipio se desentendió de la reparación del canal obstruido y, a través de Scorza, se consiguió la intervención del gobierno provincial. “Prometieron que lo iban a tener reparado para Navidad, pero aún sigue sin terminarse”, lamenta el impulsor de la feria y pequeño productor.  La obra a cargo del gobierno provincial no se propone reconstruir el histórico “Canal Molina” sino que se realizó una nueva toma y está siendo construido sobre la superficie para volver a abastecer a los quinteros. 

“En los primeros meses intentamos reemplazar el riego con los camiones de Bomberos, pero era costoso y al ingresar a las quintas estropeaban la mitad del terreno”, señala Oliva sobre los intentos frustrados ante la inacción estatal y apunta: “Poco a poco todo se secó y los productores se quedaron sin verduras”. 

Intermediarios y comercio injusto

El impulsor de la feria franca advierte que la comercialización de verdura volvió a quedar en manos de tres distribuidores que desde antes ponían palos en la rueda a la posibilidad del abastecimiento local: “Como acá no se produce fruta, condicionan a la verdulerías: les impiden que le compren a los quinteros la verdura”. 

“La feria fue un pulmón de respiro”, asegura Oliva, quien volvió a su pueblo natal desde Europa, con el sueño de replicar lo que vio en el viejo continente como un derecho de los productores: ferias de comercio directo. Logró el espacio para la feria franca, pero su objetivo era el de lograr abrir un mercado de abastecimiento regional. 

“Hay épocas del año en la que la producción de Almafuerte sobra para abastecer al pueblo y hasta podríamos generar un mercado de abastecimiento municipal con una logística que permita a los pueblos vecinos venir a buscar la verdura o llevarla por pedido con comercialización directa con los productores. La gente de esos pueblos ya se había acostumbrado a venir todos los sábados a buscar sus verduras a la plaza, pero ahora estamos sin producción”, insistió Oliva, a la espera de que el gobierno termine la obra del histórico “Canal Molina”.