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Comunidades indígenas y campesinas alertan sobre la falta de agua en Santiago del Estero
"Ni la pandemia ni la actual sequía justifican la histórica falta de agua en los Departamentos Atamisqui y parte de Loreto", afirman pobladores de la provincia.
diciembre 21, 2020
Comunidades indígenas y campesinas alertan sobre la falta de agua en Santiago del Estero. Una de las principales causas, la deforestación.
Foto: Gabriel Paredes / Greenpeace

Cientos de familias indígenas pertenecientes al pueblo diaguita cacano y otras campesinas ubicadas en localidades del departamento Atamisqui (donde suman el 70 por ciento de la población) y del departamento Loreto, en el corazón de Santiago del Estero, se encuentran afectadas por la falta de agua.

«Han transcurrido muchos años, décadas, muchos gobiernos (las últimas obras de infraestructura hídrica datan de la década del 70 del pasado siglo), y estos empobrecidos departamentos de Santiago del Estero siguen sufriendo la falta de agua», dicen las organizaciones.  Para ellas, ni la sequía ni la pandemia explican el fenómeno, atribuido a la falta de políticas estatales.

Agua escasa y mala

Las comunidades afirman que el agua disponible es «escasa y de mala calidad para el uso y consumo humano»; y que resulta «insuficiente para garantizar la producción mínima de alimentos que permita la subsistencia de hogares campesinos e indígenas, la mayoría de ellos en situación de pobreza y un elevado porcentaje de indigencia».

Además, señalan que la situación «causa la mortandad cíclica de animales».

«Esta grave problemática se refleja también en la salud de la población, especialmente niñas, niños y ancianos».  

En este contexto de pandemia, cuando varias familias indígenas tuvieron que someterse al aislamiento obligatorio por casos de coronavirus, el riesgo de vida se agravaba por efecto de la deshidratación causada por vómitos y diarreas, sin contar con agua.

Tras la denuncia y varios días de reclamo, la comuna de Villa Atamisqui envió un camión cisterna «con agua de dudosa potabilidad», cuentan los pobladores. Además recuerdan que, tiempo atrás, el gobierno comunal «le sugirió a la misma comunidad que ‘retornen a su forma ancestral’ de obtención de agua cuando se le reclamó que el agua que les estaban dando, y por la cual pagaban, estaba en mal estado».  

Año tras año el pueblo diaguita cacano han realizado presentaciones y pedidos formales. La única respuesta dada hasta el momento fue en 2013, cuando la Administración Provincial de Recursos Hídricos excavó el canal Burro Pozo – Puerta Grande. Dicha tarea de mantenimiento no volvió a repetirse en los últimos siete años. En ese entonces el gobierno reacondicionó el canal lleva agua a la comunidad de Ancocha, hoy sin el servicio.

La respuesta sostenida, por el contrario, han sido los camiones con agua, sin continuidad en el servicio y que no logran satisfacer la necesidad de agua de todas las familias.

«Cuando los camiones son enviados por las comunas locales se exige, en algunos casos, el pago del consumo de combustible de los camiones, a un precio excesivamente sobrevaluado y totalmente inaccesible para familias en situaciones de indigencia; en otros casos, la exigencia que deben cumplir para obtener agua es hacer un cambio de domicilio en su DNI, fijando uno falso, el de la comuna que les presta el servicio, engrosando ésta su caudal electoral», denuncian los pobladores.

Ni la sequía ni la pandemia

«Hoy la sequía (un fenómeno natural que caracteriza un ecosistema semiárido y salino) y las dificultades que generó en general la pandemia, agravan este cuadro, pero no lo justifican«, consideran las organizaciones.

«La explicación está en el abandono de una creciente población rural y rururbana por parte de las políticas públicas y, en el peor de los casos, en el mal manejo político de las mismas».  

«Esta situación, grave en sí misma, se profundiza con el mal desempeño de funcionarios de Recursos Hídricos que operan en la región, quienes por negligencia manifiesta o simple abuso de autoridad, son promotores de conflictos entre comunidades vecinas o entre vecinos de una misma comunidad al momento de ‘organizar’ la distribución de una pobre corriente de agua que corre con dificultades por una zanja, mal llamada canal, en condiciones de abandono», relatan los denunciantes.  

Desde la Administración Provincial de Recursos Hídricos se propone como “solución definitiva” el proyecto de entubamiento del Canal del Alto, dejando “grifos” insuficientes en su trayecto.

«En realidad, lo que se busca asegurar es que el agua llegue, primero, a los campos de empresarios ubicados en el citado departamento», cuestionan los pobladores.

Los organismos internacionales reconocen el derecho humano al agua como indispensable para una vida humana digna. Ante el incumplimiento por parte del gobierno santiagueño, quienes habitan el territorio exigen «una solución verdadera a esta problemática, respetando la consulta previa, libre e informada a las comunidades, ya que los canales atraviesan los territorios de las mismas».