Catamarca prohibió la siembra de papa transgénica
septiembre 30, 2021
Sección: Agronegocio
El Ministerio de Agricultura de Catamarca prohibió la siembra de papa transgénica. Se suma a los rechazos de cámaras de productores y empresas exportadoras. Argentina es el primer país de la región en aprobar el transgénica, impulsada por la empresa Tecnoplant y el Conicet. El evento es muy cuestionado por la posibilidad de contaminar cultivos convencionales.
Gobierno de Argentina presenta la papa transgenica Spunta Ticar
Lino Barañao, ministro de Ciencia durante los gobiernos de Cristina Fernández y Mauricio Macri, fue clave para aprobar la papa transgénica.

La presión de las asociaciones de productores y de las empresas exportadoras contra la papa transgénica —producida por la empresa de biotecnología Tecnoplant junto al Conicet— generó una primera reacción proteccionista en Catamarca. El Ministerio Agricultura y Ganadería provincial prohibió la siembra del evento Spunta-Ticar del tubérculo en los distritos de Pucará, Aconquija, El Espinillo y Cóndor Huasi, zona de producción de “papa semilla”. “El ingreso en la zona diferenciada de la papa con el mencionado evento podría redundar en la pérdida de mercados”, sostiene la resolución catamarqueña. Las asociaciones de productores piden replicar la medida en el resto de las provincias productoras.  

La decisión del gobierno catamarqueño sostiene que la identificación de una papa del evento Spunta-Ticar significaría ser objeto de decomiso y descarte de la producción. La papa transgénica fue anunciada en 2015, a fines del mandato de Cristina Kirchner, pero su aprobación ocurrió en 2018 bajo el gobierno de Mauricio Macri, con el ex presidente de la Sociedad Rural, Luis Etechevehere, al frente del Ministerio de Agroindustria. El evento transgénico —que se promociona como resistente al virus «PVY» («potato virus»)— es una creación conjunta de la  biotecnología Tecnoplant (Grupo Sidus) y el Instituto de Ingeniería Genética y Biología Experimental (Ingebi), dependiente del Conicet. 

La continuidad como ministro de Ciencia y Tecnología de Lino Barañao fue la pieza que unió el anuncio de la papa transgénica a fines del gobierno de Cristina Kirchner y su anuncio formal en diciembre de 2018 durante un acto que Barañao compartió con Etchevehere. El camino continuó durante el gobierno de Alberto Fernández, cuando el Instituto Nacional de Semillas (Inase) inscribió la cuestionada papa transgénica en el Registro Nacional de la Propiedad de Cultivares. 

Desde antes de su lanzamiento el evento transgénico generó el rechazo de los productores nucleados en la Federación Nacional de Productores de Papas y de empresas multinacionales como McCain y Pepsico, que advirtieron que se verían afectadas las exportaciones a mercados que rechazan el ingreso de alimentos transgénicos

La decisión del gobierno de Catamarca se enmarca en este rechazo por parte de los sectores productivos tal como ocurre, en paralelo, con el rechazo al trigo transgénico HB4 del Grupo Bioceres. “El ingreso en la Zona Diferenciada de la papa con el mencionado evento podría redundar en la pérdida de mercados como consecuencia de que los grandes industriales de la cadena de comercialización de la papa decidan no comprar, recibir o procesar papas genéticamente modificadas en consideración a su vez de que los países importadores de los productos derivados de papa no admiten el consumo de organismos genéticamente modificados», advierte la resolución firmada por el ministro de Agricultura y Ganadería catamarqueño. 

Tras publicar la resolución de prohibición del evento transgénico, el titular de la cartera Agricultura catamarqueña, César Tobías, instó a sus pares provinciales a replicar la medida y destacó que la zona productiva de Catamarca no es de “papa semilla”, que no termina en el plato sino que es el insumo para la producción de los tubérculos que sí irán a los platos de los argentinos y a la exportación. “El problema está en que el siguiente eslabón de la cadena afecta al resto y complica la llegada a los mercados. Con la medida respondimos a una demanda de los productores”, sostuvo Tobías.   

Papas transgenica Spunta Ticar
Foto: Subcoop

Las razones del rechazo a la papa transgénica 

La federación de productores de papa y la asociación de productores de papa semilla sostienen desde fines de 2018, cuando se conoció la aprobación por parte del entonces Ministerio de Agroindustria, los peligros que implica la incorporación del evento transgénico ya que no existen diferencias morfológicas entre las variedades Spunta-Ticar y la variedad  Spunta sin intervención genética, por lo que dificultará la fiscalización, trazabilidad y comercialización de un producto que ya ha sido rechazado por productores y empresas agroalimentarias. 

La producción de papa en sus distintas etapas —semi temprana, temprana, semi tardía y tardía— se despliega en varias provincias del país como Buenos Aires, Tucumán, Salta, Jujuy, Corrientes, Misiones, Santa Fe, Córdoba, Río Negro, Chubut y Mendoza, alcanzando un total de 75.000 hectáreas. Buenos Aires representa el 57 por ciento de la producción total, con 1,3 millones de toneladas anuales. En particular, el sudeste bonaerense es la zona núcleo y allí se abastece el 90 por ciento de la papa con destino a industria para la producción de chips o precongelados, que son destino de exportación a mercados limítrofes y extra regionales.  

Las alarmas sobre el avance de la papa transgénica se volvieron a encender con más urgencia en noviembre pasado, cuando El Instituto Nacional de Semillas (Inase) inscribió la cuestionada papa transgénica en el Registro Nacional de la Propiedad de Cultivares. En ese momento, Tecnoplant fue reconocida como desarrollador comercial y el Conicet como obtentor, paso necesario para la comercialización de las semillas. 

La Federación Nacional de Productores de Papa (Fenapp) y Asociación de Productores de Papa Semilla de la Provincia de Buenos Aires (Appasba) reaccionaron rápidamente. La Appasba escribió cartas a los funcionarios responsables, entre ellos, el titular del Inase, Joaquín Serrano, en la que le indicaron que “la utilización de la variedad de papa modificada genéticamente acarreará consecuencias irreversibles, muy perjudiciales para el sector y sobre todo evitables para todos los eslabones de la cadena”. 

Entre las consecuencias, la Appasba señaló que se afectaría, en particular, al sector relacionado a las exportaciones de productos prefritos congelados, donde podrían registrarse “pérdida de mercados” por la interrupción de la compras. 

“La presencia de semillas genéticamente modificadas alterará todas las condiciones de manejo a campo, ya que se deberán fijar barreras entre las semillas genéticamente modificadas y las otras, de manera tal que se pueda evitar el riesgo de mezcla. Idéntica implementación deberá aplicarse para el almacenamiento de la semilla, como así también la cosecha, el transporte y la comercialización”, argumentó la entidad de productores. 

La papa transgénica como barrera comercial

En agosto de 2018, antes de la presentación oficial del evento transgénico por la dupla Barañao-Etchevehere, la Mesa Provincial de la Papa de Buenos Aires —integrada por el Ministerio de Agricultura provincial, organismos públicos, productores y las multinacionales del sector— había manifestado “el descontento por la falta de convocatoria, comunicación y participación directa de varios integrantes de la cadena».

Las empresas que participan de esa mesa y de mayor peso en la zona núcleo de la papa en Buenos Aires son McCain, Alimentos Modernos S.A, PepsiCo y Cinco Hermanos. McCain —que procesa más de 400.000 toneladas anuales, surgidas de unas 7000 hectáreas de productores locales— había compartido su preocupación con las asociaciones de productores en un texto, firmado por los departamentos de Papa y Semillas, en el que sentenciaba: “McCain Argentina S.A. nunca ha procesado ni tiene intenciones de procesar papa GMO (genéticamente modificada)”.

Como ejemplo del impacto que podría tener la incorporación del evento transgénica a la producción local con miras al mercado internacional —una preocupación sin grieta en los sucesivos gobiernos nacionales—, Mc Cain mencionaba: «La industria global de estos productos, principalmente en los países de mayor consumo, no admite los eventos transgénicos por la negativa comercial del consumo. Crecen programas en las cadenas alimentarias como el ‘No GMO Verified Program’ en Estados Unidos”.

«Argentina es un país libre de OGM para esta cadena de productos, lo cual no limita la llegada y apertura de mercados en las negociaciones vigentes. Cambiar la condición del país en este sentido constituirá una limitantes y un perjuicio para las industrias exportadoras», insistía la empresa.  

Falsas soluciones y transgénicos

La resistencia a la siembra de la papa transgénica en las 75 mil hectáreas productivas a lo largo y ancho del país no modifica el modelo actual atado a los paquetes de agroquímicos. El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) tiene habilitados el uso de hasta 94 formulaciones de agrotóxicos para la producción papera. 

Según el informe “El veneno continúa llegando al plato” de la organización Naturaleza de Derechos, que analizó y sistematizó la información del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) entre los años 2017 y 2019, los controles realizados sobre las papa comercializadas en el mercado interno arrojaron  229 casos positivos de residuos de agrotóxicos, en los que se detectaron 14 principios activos —acefato, heptacloro, imidacloprid, metamidofos, entre ellos—. Mientras que en el 13 por ciento de los casos los valores hallados excedieron los límites máximos de residuos reglamentarios, que son permisivos con el modelo agrotóxico.  

La empresa Tecnoplant-Sidus prometió al anunciar el lanzamiento al mercado de la primera papa transgénica que ofrecería un mayor rendimiento y, en consecuencia, en menor uso de agrotóxicos. Esos argumentos fueron utilizados anteriormente por Bayer-Monsanto para la soja y el maíz. Entre los más de 50 eventos transgénicos aprobados en la Argentina, la mayoría son de soja y maíz y no repercutió en una reducción de agrotóxicos, por el contrario la cantidad de litros utilizados aumentó.  

“Los virus mutan. Y en pocas generaciones el virus PVY puede desarrollar resistencia a la papa transgénica. Por eso es que los virus son tan exitosos agentes patógenos, por su gran capacidad de burlar los limitantes biológicos con los que se encuentra”, advirtió Elizabeth Bravo, doctora en ecología de microorganismos e integrante de la Red por una América Latina Libre de Transgénicos (Rallt) en 2015, cuando la papa transgénica aparecía como una promesa

Rechazo regional a la papa transgénica

El rechazo al evento transgénico Tecnoplant-Conicet no solo acumula rechazos entre gobiernos provinciales, productores y empresas del sector sino también en los países de la región, algunos de ellos destino de exportación de la producción argentina. El Parlamento Andino (órgano deliberativo de Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Chile) prohibió la papa transgénica en 2006 para sus países miembros. 

“Se solicita a los gobiernos de los países andinos la suspensión de los ensayos en terreno, manipulación y experimentación de papa genéticamente modificada para eliminar el riesgo de variabilidad genética de esta especie”, señaló el artículo 1º de la resolución del Parlamento Andino. 

Además, el organismo regional solicitó la elaboración de leyes nacionales que establezcan el principio de precaución: cuando haya peligro de daño grave o irreversible la ausencia de información o certeza científica no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas preventivas para proteger el ambiente y la salud. Principio vigente a la Argentina a través de la Ley General del Ambiente (25.675).

Curso Soberania alimentaria Derechos Humanos y Agroecologia