La censura académica que parió un libro: "Ciencia inSumisa"
abril 1, 2026
Syngenta y su entonces máximo responsable en Argentina, Antonio Aracre. Esa fue la clave. Ni Syngenta ni Aracre podían ser criticados en un libro de la Universidad Nacional de Quilmes que recopilaba artículos sobre el agronegocio. Los autores censurados, científicos de la UBA, repudiaron el condicionamiento. Solo recibieron la solidaridad de sus pares de la Universidad de Rosario, mientras otros científicos/as decidieron mirar para otro lado. Aquí, el libro autogestivo que recoge ambas investigaciones y que no acepta el silencio cómplice.
Libro, Ciencia in-sumisa. Autores: Damián Verzeñassi, Guillermo Folguera, Paula Blois, Alejandro Vallini, Lisandro Ferrazini

Por Anabel Pomar*

Si estás a punto de leer esta publicación, debés saber algunas cosas antes de hacerlo.

En un prólogo usual, una oportunidad que me han regalado quienes escriben el trabajo que hoy está ante tus ojos, contaría lo esperado. Un adelanto del material. Una reflexión. Una respuesta a la pregunta, ¿qué estás a punto de leer?

Escribiría que, a continuación, en estas páginas, vas a encontrar dos trabajos académicos que denuncian las políticas que permiten el avance del modelo de agronegocios tóxico y las terribles consecuencias que tienen los agro-venenos sobre la salud. Algo que tristemente conozco de primera mano. Escribo estas líneas en mi hogar, en el que todos los días extrañamos a uno de los integrantes de nuestra familia que falleció de cáncer, y a metros de mi patio que tiene diez agrotóxicos en suelo superficial. La “normalidad” en territorios fumigados que pretenden imponer se naturalice, se silencie o se oculte.

Paula Blois y Guillermo Folguera desnudan el entramado que subyace al criminal uso de un herbicida llamado atrazina, evaluando fundamentalmente las posiciones dadas desde, en su momento, el Ministerio de Ambiente, el Senasa, y las empresas multinacionales involucradas en la venta de ese plaguicida altamente tóxico. Esas empresas que se enriquecen vendiendo venenos amparadas por los Estados y agencias regulatorias.

A su turno, Damián Verzeñassi, Alejandro Vallini y Lisandro Ferrazini, desde la epidemiología crítica, problematizan la relación entre el agronegocio y la salud humana, cuestionan la ciencia cooptada por las empresas y ejemplifican con datos contundentes tanto ese mecanismo de ciencia servil para con la industria tóxica como los daños que ocasionan los agrotóxicos sobre los cuerpos.

Pero no es ese el prólogo que elijo escribir. Quiero contar que estos trabajos que hoy aquí son publicados deberían haber salido antes y en otro lugar. Ambos artículos fueron escritos originalmente para una publicación de la Universidad Nacional de Quilmes, "Bienestar, ambiente y agronegocios" (José Muzlera, María Clara Lagomarsino. Editorial Teseo) que fue presentada en 2024. Pero no los vas a encontrar allí. Los artículos fueron retirados por los autores para evitar se cometiera un acto de censura académica.

Desde el Centro de Estudios de la Argentina Rural (CEAR), de esa casa de altos estudios, le pidieron a Blois y Folguera, como condición para ser publicados, sacar de su artículo toda mención a la empresa tóxica Syngenta y a quien fuera CEO de la misma, Antonio Aracre. Por temor a represalias legales, argumentaron. Por pedido de la editorial elegida por la universidad, aclararon. Por otros motivos no explicitados, tal vez. Ante la negativa de los autores de aceptar ese pedido, el artículo no fue incluido. Verzeñassi, Vallini y Ferrazini, al enterarse de la censura sufrida por sus colegas, decidieron en solidaridad, retirar también su trabajo de la publicación mencionada.

Quiero expresar mi agradecimiento a Blois, Folguera, Verzeñassi, Vallini y Ferrazini. Por plantarse. Por no aceptar ningún apriete. Por no quedarse en esa academia que transpira temor a nombrar a los responsables del genocidio provocado por los agrotóxicos. Por no ceder ante la censura y la autocensura que algunos adoptan mansamente para pertenecer al mundillo de los papers fríos que sólo sirven a sus egos. Gracias por elegir decir, sin pelos en la lengua, sin peros, ni tibiezas, lo que hay que decir. Por defender la ciencia digna, en cada párrafo y más en cada acto. Por la coherencia. Dicho eso, espero que puedan disfrutar, tanto como yo, de este aporte a la producción de conocimiento por la salud de los pueblos… que nadie puede ni podrá silenciar, jamás. Aquí la prueba.

*Vecina fumigada y periodista ambiental. Exaltación de la Cruz.

**Prólogo del libro que se puede acceder en este link.

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