Duratierra: "Cantamos la patria que anhelamos construir"
septiembre 11, 2026
El sexteto lanzó "La Patria Viva", un álbum de 14 canciones que continúa con la exploración folklórica que inició en "A los amores" (2024). Entre gato, chacarera, zamba, huayno, estilo cuyano y escondido, la obra busca el sentimiento de la patria en la "juntura" de federal, criolla, originaria, villera, conurbana, marrón, negra, campesina. "En este presente tan duro, venimos a gritar con la garganta tensa y anudada que ¡viva la patria viva!".
Nuevo Disco Dura Tierra
Foto: Rocío Coelho

Por Sergio Sánchez

El nuevo disco de Duratierra partió de una pregunta: "¿A dónde está viva la patria?" Ese interrogante funcionó como disparador conceptual para la creación de las catorce canciones que integran La Patria Viva - El folklórico Vol. 2 (2026). El grupo devenido ahora en sexteto se sumergió en las aguas de la música de raíz folklórica del territorio argentino para contar historias de la patria plebeya, popular, inclusiva y diversa, con sus desventuras y fortalezas; sus dolores y proezas. "Una patria federal, criolla, originaria, villera, conurbana, marrón, negra, campesina", desglosan. “Queremos cantar las junturas, aquello que tenemos en común con quienes amamos, defendemos y luchamos por este suelo. En este presente tan duro, venimos a gritar con la garganta tensa y anudada que ¡viva la patria viva!”, señalan a modo de manifiesto.

El disco, que presentarán el viernes 20 de noviembre a las 20 en el Teatro Margarita Xirgu (Chacabuco 875), es la continuidad de una búsqueda sonora con el acento puesto en la música de raíz folklórica. El grupo, en este caso, ofrece un recorrido por una variedad de ritmos folklóricos del país, como gato, chacarera, zamba, huayno, estilo cuyano y escondido. Y suma dos nuevos colores a su paleta: milonga ciudadana y murga porteña. “El disco fue concebido y pensado para que lo podamos tocar en vivo. Por eso, grabamos con mucho ambiente, tocando todos a la vez y tomando el sonido natural del espacio”, explica Juan Saraco, guitarrista y uno de los principales compositores del grupo que completan Micaela Vita en voz, Tomás Pagano en contrabajo, Valen Bonetto en guitarra y voz, Nicolás Arroyo en percusión y voz, y Martín Beckerman en percusión.

Vita cuenta que este nuevo disco se apoya sobre las cuerdas, las guitarras, el requinto, el guitarrón y la guitarra eléctrica junto al set de percusión que fueron armando Arroyo y Beckerman. La percusión fue la búsqueda que llevó más tiempo porque la banda venía de  A los amores. El folklórico Vol.1 (2024), en el que se había trabajado mucho dentro de la idea del doble bombo legüero. “En este disco necesitábamos encontrar otra distribución de frecuencias de la percusión y otras tímbricas. Hay mucha chapa, madera, cuero, está el bombo con platillo; sobre toda esa diversidad y esa ‘criollez’ se montó la sonoridad del disco”, dice la cantante.

La palabra que ordenó las canciones, el decir y la sonoridad del disco fue "rústico". Quien condensó esa palabra fue Tatu Estela, a cargo de la grabación del disco, con Facundo Rodríguez en la mezcla y el mastering, durante uno de los ensayos. "¡Y era por ahí! Entendimos lo que estábamos haciendo a partir de que Tatu lo pudo nombrar y ver con tanta claridad”, recuerda Vita.

Nuevo Disco Dura Tierra
Foto: Sofía Martinsen

 —¿Por qué les interesaba trabajar a partir del concepto de una “patria viva”?

 Juan Saraco:— Fue algo inevitable. El proceso creativo de este disco se dio en este presente, en estos últimos dos años. Entonces, estamos atravesados por los dolores que está padeciendo buena parte de la gente que vive en esta patria. Hasta el momento nuestros discos no eran conceptuales previamente, no nos relacionábamos creativamente con la obra con una idea preconcebida. En este caso sí lo fue. Queríamos hacer un disco que estuviera en tiempo presente y que hablara de lo que nos está pasando ahora a nosotros y a nuestro pueblo. Hablar un poco de la patria que queremos; de lo que vemos, lo que sentimos y lo que queremos construir. Hay momentos en los que el arte se puede poner más artístico y otros en los que es necesario que meta las patas en el barro. No queríamos esquivar eso. 

Saraco explica que la idea no fue hacer un disco descriptivo que cuente la época desde la oscuridad que se siente en el día a día sino que un disco "vital y esperanzador". "Un disco que traiga energéticamente las mejores versiones de nuestra rebeldía”, destaca el guitarrista y compositor. Y esa búsqueda trajo un enfoque poético alimentado y sostenido en la idea de "una esperanza en movimiento”. En esa búsqueda, reivindican la vida en los barrios populares y a la simpleza de su gente en la murga porteña “Las manos de mi familia”, describen con ingenio y sensibilidad social la diversidad gastronómica del país en la milonga “Las sartenes”, retratan los pesares de un cantor y bombisto en la chacarera “Cara e' perro” y le cantan a las fiestas populares en el huayno “Flores de mayo”.

Otras canciones, tal vez, se enmarcan en la tradición del canto con fundamento, como el gato "Tesoro", la chacarera "¿Qué le pasa a mi patria?", el huayno-marcha “La patria viva”, la chacarera “A los hombres rotos de la patria” o la zamba “Regreso cantando”. “Con tantas cadenas/ con tanta tierra alambrada/ y siglos de cambiar todo/ para que no cambie nada”, canta Vita. Una canción con fundamento discontinuada en los últimos treinta años y casi inexistente en los grandes festivales de folklore: Atahualpa Yupanqui, Daniel Toro, Facundo Cabral, Jorge Cafrune, Mercedes Sosa, Teresa Parodi, por nombrar algunos. Y más actuales, como Raly Barrionuevo, José Luis Aguirre y Nadia Larcher.

“Liliana Herrero, Raúl Carnota, Jacinto Piedra, Peteco Carabajal”, suma Saraco y señala que Duratierra elige mirar en ese línea histórica, esa tradición de la música popular argentina y, en la medida de lo posible, "aportar y sostenerla". En esa tradición, la banda también se inspiró en poetas como Hamlet Lima Quintana y Armando Tejada Gómez, retomó la lectura del manifiesto del Nuevo Cancionero, releyéndolo y conversando sobre cómo se posicionaban los artistas en esa época, cómo vinculaban el arte y la política. "Todo eso ha estado dando vueltas alrededor de nuestras conversaciones en los últimos dos años. Y un poco de esa licuadora de sensaciones, conversaciones y reflexiones salió el concepto del disco”, resume Saraco.

  —¿Es un disco de época porque retrata la patria diversa y popular del presente?

 Saraco:— La idea principal que trae el disco es el de la juntura. Que no es la juntura como reparación de una grieta, sino para ver lo que ya sabemos y cómo nos reconocemos en un ser plebeyo. Qué es lo que nos junta a los que estamos de este lado. Del otro lado, ya sabemos, con la Sociedad Rural no vamos a hacer nada. En nuestro campo hay música que está pensada más en función del entretenimiento, el desarrollo de la industria musical y lo comercial, y está todo bien. Pero nosotros vamos por una colectora e intentamos poner arriba de la mesa, en palabras y emociones, lo que nos junta. Y ahí, en esa juntura, están todas esas patrias. Está la conurbana, la villera... incluso temas que son complejos, como la relación con los pueblos originarios. Hay luchas que nos juntan. Esta tierra debería ser un lugar justo y que garantice el bienestar a todas estas patrias que nos conforman. Tenemos que hacer el trabajo desde todos los sectores; a nosotros nos toca el artístico.

En la milonga "Las sartenes", con el cantor de tango Cucuza Castiello, repiten en una parte: "La comida sobra/ la comida falta”, ¿cómo nace esa canción?

Micaela Vita:— Juan tenía la idea muy clara de traer la temática de las comidas. Fue algo que nos atravesó mucho viajando por el país con Duratierra: apreciar esa singularidad y diversidad en los alimentos, porque en cada lugar hay una especialidad y alrededor de esa especialidad está la cultura. El juntarse, el comer y conversar. Nos venía pasando mucho esto de ir a Tucumán y decir "che, hay que ir a comer el sanguche de milanesa" y así en cada lugar al que íbamos. Algo de toda esa experiencia, de la cultura, lo culinario y la patria se mezcló en esta canción que después terminamos juntos. Y surgió a partir de un intercambio con Tomi, el bajista, que empezamos a volcar las primeras ideas de letra y pruebas melódicas en los ensayos. Él trajo esta observación de hablar de las ollas populares porque nos estaba faltando esa pata. Esa conversación terminó de hacer la vuelta de rosca necesaria para que después Juan encontrara cómo decir esto y cómo nombrar también críticamente esta situación que no es de los últimos años, sino que está instalada hace mucho más tiempo: la falta de comida habiendo tanta abundancia. Después, fue pensar en Cucuza, como el cantorazo que es, para que aporte esa tímbrica y ese decir milonguero.

Saraco:— No puede seguir siendo algo que no esté arriba de la mesa, cotidianamente, que este país tiene pibes que se cagan de hambre. Si la temática del disco es la patria viva: ¿Qué estamos diciendo? ¿Qué queremos decir? ¿Qué queremos traer? Que a la vez esto no sea un panfleto político o algo que le quite densidad a la obra. Así que estuvimos todo el tiempo trabajando sobre esas tensiones y a la vez, en otros estratos de capas, cómo traer lo porteño. La milonga porteña, que era un territorio que no habíamos transitado con Duratierra o incluso la murga porteña.

Vita:— A partir de que apareció el concepto o el título del disco, nos llevó mucho a la pregunta: ¿A dónde está viva la patria? Y tratando de responder esa pregunta, a dónde había patria para cada uno de nosotros, empezaron a aparecer también estas patrias pequeñas, como sucede con los barrios, que retratamos “Las manos de mi familia”. Porque también nos parecía importante hablar de los barrios y de la murga como esa bestia ordenadora de tantas cosas. Y eso que propicia la murga que es la juntura. Entonces, también la murga como una identidad muy fuerte para mucha gente. Al buscar responder esa pregunta sobre a dónde está viva la patria fueron apareciendo en cada uno de nosotros esas respuestas que terminaron de darle forma al disco.

Nuevo Disco Dura Tierra
Foto: Rocío Coelho

El disco abre con el gato “Tesoro”, con la participación de la poeta, actriz y pedagoga “trans sudaka” Susy Shock, y culmina con el huayno-marcha “La Patria Viva”, una canción conmovedora y esperanzada con la participación de Liliana Herrero. “Hubo algo de esas cosas contundentes que suceden en la vida. Nosotros hace mucho tiempo, incluso antes de tener el disco terminado y con las canciones definidas, sabíamos que queríamos que empiece con Susy y termine con Lili”, revela Vita. “Entendíamos esas dos puntas narrativas de lo que queríamos decir. Ambas son grandes maestras a todo nivel. Tenemos muchísimo cariño, admiración y agradecimiento por ambas”, resalta. “En el caso de Noe (Recalde), es una amiga, una hermana, con la que hemos transitado un montón de cosas muy fuertes”, dice sobre su colaboración en el escondido “Como el color a las flores” y en “Las manos de mi familia”.

¿Estaba pensado previamente el segundo volumen folklórico o responde un poco a la buena repercusión del primero?

Saraco:—El primer volumen fue un disco que nos trajo cosas muy lindas, sobre todo en términos vivenciales. Tuvimos la posibilidad de hacer una gira por todo el país, por ejemplo. Entonces, nos dio ganas de seguir en la misma línea. Los discos previos son muy eclécticos. Desde la época de A los amores, nos sentimos muy cómodos tocando folklore solamente. Además, teníamos muchas ganas de seguir tocando en este formato. Y explorar esta sonoridad más guitarrera, con más colores en la percusión. A los amores tiene un perfil más íntimo y ahora queríamos hacer un disco que tuviera más energía de vivo. Que sea menos elegante y más rústico, directo y bailable. Para que la gente esté parada en una peña o en un espacio al aire libre. Eso fue coloreando a la música.

Vita:—Nos tiramos a nosotros mismos una flecha hacia adelante para tomarla en el futuro. Hay cosas que las hacemos intuitivamente, no somos una banda que genere ningún movimiento a partir de un análisis de lo que sirva o no en términos comerciales. Nunca estamos pensando en esas cosas realmente, no dejamos que esa información entre en la sala de ensayo o al estudio. Sí nos habíamos dejado ese caminito de miguitas de pan para seguir andando, porque nos parecía importante poder darle una continuidad a este capítulo que se había abierto en lo folklórico.

Nuevo Disco Dura Tierra
Foto: Rocío Coelho

En este disco, suman ritmos como la murga porteña y la milonga ciudadana, ¿es una forma de consolidar la idea de la canción popular en términos amplios?

 Vita:— En A los amores había un montón de géneros o especies musicales que nos habían quedado afuera del disco. En este caso tuvimos el objetivo de hacer un disco que contara la patria y nos parecía importante tirar de hilos que no habíamos tirado antes. Entonces, creo que es una expansión de eso.

Saraco:— Hay una característica de Duratierra que la podés trazar desde el primer disco (En obra): somos músicos curiosos. Entonces, siempre estamos explorando e intentando aprender. En el tintero nos quedan un montón de géneros para explorar y abordar. Por ejemplo, no hay chamamé en el disco, tampoco tonadas o chayas. También queremos traer algo del sur o más latinoamericano. Hay una riqueza rítmica increíble en el país.

—¿Creen que cantar la patria también es una forma de refundarla, de sanarla y pensar un futuro más luminoso para todos y todas?

Vita:— Eso es lo que creemos. Nos parecía importante acentuar todo eso: traer a la luz esta patria hermosa. Nos interesa que se presenten las discusiones, que se pueda conversar de esto, que vuelva a estar la patria en algún lado luminoso y donde nos podamos seguir identificando. Que nos hagamos estas preguntas. Es uno de los grandes objetivos. Es nuestra manera de aportar lo mejor que podemos a este presente. Y que mucha gente, a partir de escuchar esta música, sienta esa esperanza y se ponga en acción.

Saraco:—Cantamos la patria que anhelamos construir, ni más ni menos.

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