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Foro agrario: el campo que produce alimentos
octubre 28, 2020
Sección: Agroecología
Más de 3000 personas que trabajan la tierra se reunieron el año pasado para gestar las bases de un plan agropecuario que urge: asegurar alimentos sanos, trabajo, precios justos y verdadero desarrollo local. Agroecología y soberanía alimentaria.
1er Foro Nacional por un programa agrario soberano y popular
Fotos: UTT / Hernán Vitenberg

Por Sergio Ciancaglini

La mujer agita algo que podría ser una bandera, o una antorcha.

O ambas cosas.

Pero lo que agita esa mujer de 28 años es una lechuga.

Zulma Molloja tiene voz potente, gorra verde, ideas claras y menciona temas que casi nunca aparecen en las campañas políticas.

Habla sobre una ley de acceso a la tierra para agricultores y campesinos sin que nadie les regale nada. Habla del trabajo en el sol, la lluvia, el frío y el barro, y sobre la injusticia de lo que cobran por lo que hacen.

Habla de una causa a la que está dirigido todo ese esfuerzo: los hijos. Habla sobre un anhelo: trabajar con dignidad.

Dice que no se puede seguir envenenando con químicos a los que producen alimentos. Habla de cáncer, de malformaciones de bebés y afirma: «Nosotros tenemos que romper esto y cambiar el modelo de producción«. Luego habla de agroecología, de políticas públicas, de soberanía alimentaria para que haya acceso a alimentos sanos a precios justos.

La de Zulma fue una de las tantas intervenciones ocurridas durante un acontecimiento inédito: el Primer Foro Nacional por un Programa Agrario, Soberano y Popular. Habló en nombre de la comisión en la que eligió participar. Zulma agitaba la lechuga agroecológica ⎯su bandera, su antorcha⎯ rodeada de más de 36000 personas en el microestadio de Ferrocarril Oeste, en Buenos Aires. Esas personas (muchas mujeres y jóvenes) no eran solamente espectadoras y oyentes de sus palabras, sino que habían sido también protagonistas del Foro a través de las 23 comisiones donde se generaron intercambios y cientos de propuestas para establecer por primera vez en el país un programa agrario surgido desde lo que, sin metáforas, puede ser considerado el campo popular.

Un hecho inédito del campo popular

El Foro se realizó el 7 y 8 de mayo de 2019 con la participación de más de 80 organizaciones, pero su cierre fue en realidad el comienzo de una actividad cotidiana que sigue replicándose desde entonces en distintas ciudades, provincias y regiones para materializar ese programa agrario orientado por tres conceptos que no necesitan GPS para señalar un horizonte: 

  • Soberanía alimentaria
  • Tierra como territorio y hábitat
  • Construcción de un modelo productivo no extractivista 

«Fue una emoción enorme ver a la gente que produce los alimentos de verdad mostrando su sensibilidad, su experiencia, y con una lucidez meridiana en todas las propuestas que se hicieron», explica la nutricionista Miryam Gorban, que participó del Foro con sus vitales 87 años y es la inspiradora de la Cátedra Libre de Soberanía Alimentaria de la Facultad de Medicina (UBA), una de las 47 que existen en todo el país. Una cartografía, según Miryam: «Lo que está en crisis es el modelo productivo. El mapa de la sojización es el mismo que el de las inundaciones, la contaminación y el cáncer«. 

Nahuel Levaggi, coordinador nacional de la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT) y actual presidente del Mercado Central, describe: «Nos desafiamos a construir un Programa Agrario integral, no solamente una lista de reivindicaciones de los pequeños productores o de la agricultura familiar, y hacerlo con compañeras y compañeros de todos los sectores que pueden intervenir en la construcción de ese modelo alternativo». 

El nombre de algunas de las comisiones permite comprender el alcance del desafío mencionado por Levaggi: Modelo productivo; Tierras; Comercio exterior; Cereales y oleaginosas; Lechería; Mar y pesca; Rol del Estado; Carnes; Gestión local participativa; Mercado interno; Comercialización; Agregado de valor y consumidores; Educación; Ciencia y técnica; Logística de la distribución; entre otras.  

Cada una de las 23 comisiones elaboró propuestas a corto y mediano plazo que, si bien en su momento fueron acercadas a los candidatos ante la inminencia de las elecciones, tienen como objetivo que el Programa sea presentado a todos los espacios políticos nacionales, provinciales y municipales y se inserte en el debate público. 

Hacia el propio sector agrario, el Programa es un catalizador de propuestas para evitar la fragmentación y dispersión de esfuerzos. Dice Eleonora Pedot, del Movimiento Nacional Campesino Indígena (MNCI-Vía Campesina): «Se generó un espacio de reflexión y de debate, con diferencias y diversidades lógicas, pero con federalismo en la construcción de un programa colectivo que creo que es clave para encarar la etapa que viene».

Levaggi agrega otro objetivo hacia afuera: «Discutir un programa agrario no es una cuestión particular del campo, sino que es un tema de toda la sociedad, porque la sociedad come y consume gracias a lo que se produce en el sector agropecuario».

El programa del foro agrario

Síntesis de algunas orientaciones del Programa: 

  • 1. Democratizar las políticas públicas para el agro con participación de la agricultura familiar, campesina e indígena en todos los organismos del Estado relacionados al agro.
  • 2. Limitar la aplicación de agrotóxicos en todo el país.
  • 3. Fomento a la agroecología.
  • 4. Apoyo para replicar Foros Agrarios Federales en distintas regiones.
  • 5. Fomento del arraigo rural con infraestructura, educación, comunicación, salud y cultura.
  • 6. Políticas de acceso a la tierra o regularización dominial para la agricultura familiar, campesina e indígena.
  • 7. Políticas de compras públicas a la agricultura familiar, campesina e indígena.
  • 8. Intervención estatal para impedir la monopolización de las cadenas agropecuarias y pesqueras.
  • 9. Fomento a la cadena corta de comercialización y la vinculación del productor con el consumidor.
  • 10. Todas estas políticas deben implementarse con prioridad para mujeres y jóvenes, con el objetivo de igualar las oportunidades rurales.
1er foto nacional por un programa agrario soberano y popular
Fotos: UTT / Hernán Vitenberg

Más alimentos, menos soja

«La política tiene la visión de un tipo en un piso 40 de Puerto Madero. Mira para el interior y ve todo igual. Los medios de comunicación también. Ven a todo el campo como soja, commodities, producción de dólares. Pero el sector agropecuario es bien diverso y el Foro fue una demostración que se enlaza con otro elemento de estos tiempos: el avance de una conciencia cada vez mayor sobre estos temas», dice Juan Manuel Rossi.

Es productor agropecuario, fue dirigente de Federación Agraria y actualmente preside Fecofe (Federación de Cooperativas Federadas), que reúne a 40 cooperativas de producción en diez provincias. «El Foro visibiliza a un sector del campo que está generando cosas muy interesantes, por ejemplo, en los cordones verdes de las ciudades. Se combina allí la discusión de la tierra, los impuestos y la comercialización con el tema ambiental. Y con el avance de la agroecología, que es algo nuevo para el sector, pero ya no está impulsado solo por los pequeños productores. En muchos lugares de la pampa húmeda se avanza con la idea de producir alimentos sanos: ese es el punto de encuentro de los productores con la sociedad. Y claramente se comprueba que se puede producir mejor, sano y más rentable«.

Rossi cree que el Foro le abre una chance al optimismo: «Tenemos que seguir así, ampliando una gran representación de pequeños y medianos productores y agricultores familiares para lograr en el Congreso las leyes que vuelquen al país menos a las commodities y más a la producción de alimentos«.  

Sin embargo, el mensaje reinante sigue siendo el de producir monocultivos salvadores para que ingresen dólares: «Todos repiten eso, pero no es así. Hacen falta dólares, pero la crisis también es de alimentación, de trabajo, de calidad de vida. Eso se cambia ocupando el territorio, no concentrando gente en las grandes ciudades. Necesitamos menos soja, más diversidad de producción y desconcentración de la población», explica Rossi sobre un país con un 92 por ciento de su población en ciudades y periferias

Otro concepto: «Las exportaciones no tienen que hacerse a costa de monocultivos ni de contaminación. Podemos producir alimentos diversos para toda la población y exportar el excedente. No hay una dicotomía: comemos o exportamos. Pero hacen falta políticas públicas y menos protagonismo de las multinacionales que saquean sin importar lo que ocurre con el territorio y la sociedad. Buscan llevarse todo lo que se pueda: petróleo, minería, agricultura. Es una gran amenaza a la que hay que ponerle freno, creyendo mucho más en nuestras capacidades. El Foro apunta a eso”. 

Vuelta al campo con perspectiva de género

«En Córdoba ya armamos seis regionales en las que debatimos cómo traducir localmente las propuestas», informa Victoria Gauna, abogada e integrante del Movimiento Campesino de Córdoba, una de las provincias en las que el Foro se sigue replicando: “Planteamos cuatro ejes que son comercialización, producción, territorio y formación, con dos temas transversales: género y juventud. De lo regional pasaremos a un programa provincial desarrollando una propuesta propia. Sabemos que el campo le da de comer a los pueblos y las ciudades, pero sin embargo muchas veces se ha abordado el tema como si fuese una cuestión de asistencialismo». 

Frente a eso Gauna cree que «hay que proponer fuertemente la vuelta al campo resolviendo cuestiones estructurales que implican debatir una reforma agraria integral. Pero además, acceso al territorio, a regularización de tierras, al reconocimiento de áreas campesinas, la comercialización, el acceso a los servicios. Hay otras formas de estar en la tierra, de habitarla, en la dirección que está planteando el Foro».  

Valeria Rubio integra la Secretaría de Agricultura Familiar: «El Foro es un lugar de contención que antes no existía. Pienso que lo central es lograr políticas públicas, pero me parece importante además que el Programa Agrario no es algo de coyuntura, sino un proceso dinámico para que siga habiendo cambios», señala. Eleonora Pedot complementa: «No armamos un programa para un candidato, sino que vamos a seguir peleando por lo que nosotros planteamos como un modelo diferente de agricultura».

Otro elemento que subraya Valeria Rubio: «La fuerte presencia de las mujeres en todos los espacios planteando reclamos que incluyen, por ejemplo, que las tierras están a nombre de los hombres pese a que ellas también están doce, catorce horas trabajando en el campo. Ahí también tendría que haber políticas públicas». Eleonora precisa: «El mayor trabajo lo tienen las mujeres porque a lo que hacen en el campo le suman la familia, lo doméstico, lo cotidiano, y eso llevó a pensar la necesidad de equiparar situaciones. Por eso hay que pensar también un sistema de salario y de jubilación para la mujer trabajadora rural, por toda una tarea que no es reconocida».

Un modelo agrario democrático  

¿Cuáles son las características del modelo agrario que plantea el Foro? Nahuel Levaggi responde: «Básicamente es un modelo de democratización contra el modelo de concentración. Acceso a la tierra frente a la concentración. Agroecología y alimentos sanos a precios justos, frente al modelo concentrado de monocultivos, agrotóxicos y commodities. Esto último además es algo real, que se hace y que funciona, en un campo al que además hay que repoblar. También necesitamos democratizar las cadenas de producción y de distribución». 

El argumento central: «Este tipo de iniciativas tiene mucho más caldo de cultivo en lo local y municipal, que en lo nacional. Porque en cada lugar la gente ve concretamente lo que pasa, las fumigaciones, los problemas y las soluciones. Hay que fortalecer la producción en cada lugar, los tambos y las agroindustrias locales».

Para Levaggi la mayor batalla del presente es la cultural: «Una de las mayores victorias del modelo es meterle en la cabeza a todos, hasta al campesino, que no se puede producir sin agrotóxicos. Nosotros demostramos que eso es falso. Y del mismo modo, doña Rosa mira la tele y dice: ‘qué bueno, al campo le va bien entonces a todos nos va bien’. Lo dicen los diarios, la radio y doña Rosa lo repite. Estamos menos diez en esa disputa de sentidos. Porque exportan soja y no nos va bien, sino que se enriquece un grupo de financistas. Y además falta toda la evaluación ambiental, la contaminación, el saqueo. Que a ese campo concentrado le vaya bien no es la victoria de todos. En cambio, tenemos que discutir la función social de la producción, de la tierra, y el ejercicio que venimos haciendo con los ‘Alimentazos’ diciendo: ‘vos comés esto todos los días, nosotros somos los que lo producimos, acá estamos, esta es la discusión que queremos dar'». 

El cambio de sentido permite imaginar medidas concretas con nitidez: restitución del Monotributo Social Agropecuario, fomento a la agroecología y control de los agrotóxicos, fortalecer las cadenas cortas de distribución y los mercados locales. Son políticas inmediatas que se pueden realizar. 

Levaggi resalta el tema tierras: «El Estado tiene millones de hectáreas propias que, sin grandes expropiaciones a terratenientes ni mucho menos, podrían generar colonias agrícolas en todos los pueblos. Eso está a una firma de distancia». 

Sergio Dumrauf, de la Corriente Agraria Nacional y Popular, ejemplifica: «Hay tierras en manos del Ejército, de la Armada, de Ferrocarriles, del INTA». Levaggi afirma: «No queremos enroscarnos en discusiones sobre reforma agraria sin que nadie sepa qué se está queriendo decir. Lo que planteamos lo entiende todo el mundo: que el pequeño productor acceda a la tierra que está concentrada, y hay que democratizar. Y en la medida en que se entienda esto, se empieza a ganar la batalla de los sentidos. De todos modos, no es la misma discusión ahora que hace diez años. Empezaron los juicios a Monsanto en Estados Unidos y hay todo un trabajo que hemos hecho para dar la discusión. El Foro Agrario cumple un rol fundamental en ese proceso».

Dumrauf suma otra política práctica como sería la compra pública de alimentos a pequeños agricultores familiares. «Y que los 10.000 millones de pesos de la Emergencia Alimentaria en vez de usarlos para comprar a las corporaciones o hipermercados, los usen para nosotros», dice Levaggi. Dumrauf propone otra de las batallas de sentido para el campo que se viene: «Nos dicen que se precisan dólares, pero podemos pensar en un país con un perfil exportador cada vez con mayor valor agregado. Que se priorice el mercado interno diversificando la producción con una agricultura hecha por agricultores. Pero además este modelo no necesita dólares porque utiliza bioinsumos, con lo cual esta agricultura brinda beneficios en todos los aspectos, porque produce sano, vende a buen precio y no precisa los dólares que tanto cuesta conseguir«. 

Los argumentos pueden ser culturales, económicos, sociales, de justicia, de sentido común. El Foro expresa todo eso sin cerrar los debates sino abriéndolos, exhibiéndolos. Muestra nuevos estilos de producción y de vida que ya se están concretando y que son semillas de lo nuevo. 

La doctora Honoris Causa de las facultades de Medicina de Rosario y Buenos Aires, Miryam Gorban, sabe que nunca los tiempos son fáciles: «Pero este sector ha demostrado una capacidad enorme para hacer las cosas desde abajo. No hay que quedarse quietos, porque es un momento para seguir creciendo y avanzando». 

¿Claves para el futuro? Miryam entrecierra los ojos, gesto que podría ser una mezcla de reflexión y de sonrisa. O de memoria y de futuro: «Las claves las expresó el Foro: unidad, fortaleza, organización y creatividad». 

Curso Soberania alimentaria Derechos Humanos y Agroecologia