Naciones Unidas, constitucionalistas, organizaciones socioambientales y hasta voces del gubernamental Consejo Federal de Medio Ambiente (Cofema) expusieron numerosos argumentos para que no se modifique la Ley de Glaciares. Queda en evidencia que solo las multinacionales mineras, y sus gobernadores y legisladores aliados, priorizan la actividad extractiva por sobre el acceso de la población al agua.
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Reformas que matan: los cambios en la Ley de Glaciares y en el derecho laboral son caras del mismo despojo
La Ley de Glaciares fue construida desde abajo hasta su sanción en 2010. La reforma impulsada por Milei viene desde arriba: empresas mineras trasnacionales y sus aliados internos (políticos, empresarios y gerentes). La reforma elimina las condiciones mínimas para la preservación del agua y las actividades humanas en los pueblos. Bajo una mirada irracional y rentista, la modificación va de la mano con la reforma laboral, que deja derechos mínimos para quienes serán expulsados hacia las ciudades. "Sin glaciares no tendremos agua. Sin agua no hay ciudadanía que sobreviva", advierte el autor.
Ley de Glaciares para proteger las fuentes de agua en un mundo en quiebra hídrica
La reforma de la Ley de Glaciares impulsada por el presidente Javier Milei, con el aval de los gobernadores mineros, choca de frente con la información científica del flamante informe de Naciones Unidas que alerta sobre la "quiebra global hídrica". Con glaciares en retroceso, debido al innegable impacto del calentamiento global, defender la norma vigente significa salvar cada gota de agua y la vida.
"Del agua de los glaciares dependen más de siete millones de personas"
El proyecto para modificar la Ley de Glaciares es inconstitucional, carece de legalidad y legitimidad: es rechazado por poblaciones que dependen del agua de deshielo. Un análisis en clave de derecho confirma el retroceso que implica y las leyes y tratados internacional que se vulneran. ¿Agua para las mineras o para las comunidades?
Crisis hídrica en el corazón minero de Argentina
Minera Alumbrera es el caso pionero de megaminería en Argentina. Se instaló en la década del 90 en Catamarca y no cumplió ninguna de sus promesas: ni trabajo, ni desarrollo local ni cuidado del ambiente. Andalgalá, ciudad afectada, padece una profunda crisis hídrica. El líquido vital llega a las casas contaminado, sucio o directamente no llega. Crónica de un pueblo que defiende el agua como un derecho humano.
Alerta en defensa de los glaciares: Milei y gobernadores quieren entregar el agua a las multinacionales mineras
Con un proyecto de ley a medida de las empresas mineras internacionales, el Presidente y los gobernadores cordilleranos impulsan el desguace de la Ley de Glaciares. De aprobarse, cada gobierno provincial decidirá qué reservorio de agua se puede destruir para beneficiar al extractivismo. Especialistas afirman que la norma será inconstitucional y habrá judicialización. Rechazo unánime de organizaciones socioambientales, movimientos campesinos, pueblos indígenas y académicos que defienden el agua.
El "desarrollo minero" de San Juan: agua con mercurio y cianuro
La Universidad Nacional de Cuyo confirmó que el Dique Cuesta del Viento, que recibe las aguas de la mina Veladero, está contaminado con mercurio, cloro y aluminio. Los habitantes del lugar apuntan al accionar de las multinacionales Barrick Gold (Canadá) y Shandong Gold (China). El gobierno provincial y municipal defienden el accionar de las empresas. El mismo proyecto extractivo había provocado el mayor derrame de la historia minera del país, con presencia de cianuro, y no tuvo condena judicial.
El poder detrás del poder: las mineras beneficiadas si se reforma la Ley de Glaciares
Glencore, BHP, Lundin, McEwen Cooper, Río Tinto y Barrick Gold son algunas de las multinacionales que impulsan proyectos mineros en áreas protegidas por la Ley de Glaciares. Voces de San Juan, Catamarca, La Rioja y Mendoza reiteran el rechazo al extractivismo, defienden las fuentes de agua y denuncian la complicidad de gobernadores. “Está en juego la vida de nuestros pueblos”, remarcan.





