El Gobierno realizó un llamado a científicos para “estimar” el contenido de agroquímicos en suelos, agua, aire y organismos biológicos. Fue presentado como un punto de partida para la “producción sustentable”, pero llega dos décadas después de haber aprobado el primer transgénico con uso de glifosato. Crítica de organizaciones socioambientales que sufren las fumigaciones y descreimiento y desconfianza de investigadores.